Registro Akásico

Abundancia de los tontos inútiles

Antonio Mosquera Aguilar http://registroakasico.wordpress.com

Los reglamentos ordenan la actividad de los funcionarios, se trata de normas internas. Jamás puede un reglamento establecer obligaciones para los ciudadanos fuera de las disposiciones de ley. Los reglamentos de debates obligan a las entidades que los organizan; pero no se pueden imponer a otras organizaciones. En México, el IFE organiza debates oficiales, de esa cuenta cuida de ser imparcial, no impone su normativa interna a todos los medios de comunicación social.

En días recientes se aprobó un reglamento para la organización de debates, entrevistas y foros públicos de los candidatos, donde se pretendía ordenar a los medios de comunicación social obligaciones claramente irrealizables. Ya nos imaginamos a los magistrados con un rimero de papeles, firmándolos uno tras otro. Y, allí, escondidas, regulaciones sin pies ni cabeza. Cuando repararon en el gazapo, los magistrados pararon la vigencia.

Las autoras Sandoval, Salazar y Tuna afirman la superioridad de universidades, entidades académicas y colegios profesionales. ¿Por qué un título profesional convierte en imparcial, además de despojar de todo interés personal o patrimonial? Para las consultoras, todos los intelectuales son apolíticos. Curioso, pero también consideran que todo extranjero es parcial, por lo que debe prohibírsele como moderador.

Pensemos en una entrevista donde ocurren obligatoriamente los hasta ahora 23 candidatos. También un programa de radio o televisión con semejante comparecencia. Garantía de aburrido.

Asentado en la hipocresía de lo políticamente correcto, las proponentes pretenden que no existen intereses en favorecer a unos u otros. ¡Por favor, señoras, vean cómo se hace propaganda con la negativa a inscripción! Las fotos, menciones y llamados de atención en los medios de comunicación demuestran el favorecimiento a los que finalmente serán inscritos. Sí, es perverso. Pero ya lo dijo otro publicista: no importan las noticias donde se habla mal, lo decisivo es aparecer mencionado. El discurso retorcido patrocinado por ese personaje provocó más de seis millones de muertos.

Una rubita con fotos y videos recientes donde se desnuda consigue páginas enteras para exponer sus ideas de libertinaje, sin partido ni inscripción. Ciertos personajes cercanos a millonarios o negocios de multinacionales no necesitan mayor talento para ser citados a cada paso.

Así es la vida. Se llama lo establecido, el sistema de dominación, vivir en el imperio; en fin, la manifestación de una sociedad desigual en poder, prestigio e ingresos. La sociedad real no se puede corregir con reglamentos, sino con programas políticos de cambio. Tradicionalmente a los partidarios del cambio se les denomina izquierda. Pero también están aquellos que desean que todo siga igual, esos son la derecha.

Los intelectuales de derecha no son tontos y muchos menos ingenuos. Actualmente desinforman a la población confundiendo las posiciones de izquierda. Hay una venda en los ojos, porque no hay propaganda política libre.

Muchos son partidarios de la democracia. Los críticos dicen que es formal. El pensador Norberto Bobbio *1909 +2004, aceptaba esa crítica, pues consideraba una virtud legal a lo formal. Si algo es formal, quiere decir que no infringirá mandatos legales. El apego a la legalidad supone contar los votos, considerar a todo votante igual, dar libertad de palabra y permitir la oposición. Lo menos que piden los demócratas es el cumplimiento de la ley; lo demás solo con una revolución.

El peor intento de dirigismo, manipulación y favorecimiento se impulsa con silencio y opacidad.