Catalejo

Acecha el peligro para victoria de los patojos

Mario Antonio Sandoval

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A los patojos de la Sub 20, merecedores de aplauso por haber dejado fuera al tradicionalmente fuerte equipo mexicano, aún les faltan dos pasos: ganar hoy a República Dominicana y el domingo al vencedor de Honduras-Estados Unidos. De lograrlo, clasificarían a los Juegos Olímpicos de París 2024; no obstante peligra su participación a causa de la negativa de la Corte de Constitucionalidad de reconocer la directiva del Comité Olímpico Guatemalteco. Sería una tristeza colosal y el resultado, una vez más, de mantener decisiones cuestionables respondidas siempre con el retiro de los participantes a nombre de los países díscolos. Ya una vez, por causas parecidas, la Fifa suspendió a Guatemala de las competencias internacionales y se comprobó la dificultad de regresar.

Respecto del juego del miércoles, los jóvenes chapines de la Sub 20 ganaron por haber hecho cada uno su deber, como diría el almirante inglés Nelson, y por no rendirse ante la adversidad de un árbitro incapaz, inclinado a la clasificación azteca —siete amonestados, un penalti inexistente y su negativa de verificar la jugada del empate contrario—. Las victorias internacionales del futbol chapín son escasas pero importantes, y esta lo fue: dejar fuera a México de este campeonato y del futbol olímpico del año entrante. Los cuatro penaltis fallados, posiblemente por los nervios, dieron la razón a un comentarista de ESPN al decir: “En este nivel, los jugadores guatemaltecos probaron ser mejores que los mexicanos”. Sus nervios, en especial del portero, son de hierro.

Siempre hay figuras, y esta vez lo fueron el portero Jorge Moreno, así como Arquímidez Ordóñez y Edy Palencia. Esta victoria fue un logro. No se debe olvidar la necesidad impostergable de mantenerse calmado, pero al mismo tiempo con pasión y autoconfianza para el partido de hoy contra el equipo dominicano. El país, con su cotidiana tragedia, merece una alegría como esta porque tiene buenas razones y no es producto de la casualidad, a pesar de inicios poco alentadores. El entrenador Rafael Loredo, nacido en México, demostró la posibilidad de triunfos cuando es buena la dirección técnica. A todos ellos, gracias por la alegría otorgada a los guatemaltecos, incluso a quienes no les gusta el futbol. Ahora, a mantenerse concentrados en su papel: jugar bien y ganar.

Si ocurriera lo impensable, es decir, el veto para la participación guatemalteca tan merecida, sería más fácil comprender cómo los errores suelen viajar largas distancias antes de pasar la cuenta. No se debe olvidar un hecho tampoco relacionado con este caso: Rusia quedó fuera de las competencias deportivas a causa de un castigo del deporte internacional. Eso demuestra la seriedad de las sanciones a estos niveles, y bien haría el Gobierno si lo toma en cuenta en otros casos de errores, tanto presidenciales como de miembros importantes del gobierno. Dicho sea de paso, la sutil advertencia de la Unesco respecto de la calificación de patrimonio cultural de la humanidad para Antigua Guatemala, no por usar lenguaje diplomático es menos preocupante al ser una advertencia.

El apoyo de los guatemaltecos ante ese peligro es manifestar al Gobierno con serenidad y energía su rechazo a la medida aparentemente realizada por la alcaldía de la ciudad colonial. Es difícil para los funcionarios entender algo simple: se trata de organizaciones internacionales laicas e independientes y pueden retirar sus beneficios cuando lo consideren conveniente, al regirse por sus propias reglas. La coyuntura política guatemalteca proporciona posibilidades para ser aprovechadas y por eso será rechazable cualquier intento de propaganda electorera con el fin de aprovecharse de un legítimo triunfo. Pese a todo, no puede demeritar el esfuerzo y goles de los chapines en la cancha.