Por la libertad

Adiós al año 2020

Parece mentira, pero hoy es el último día de este tan particular año. Por momentos sentía que el tiempo se había detenido y la incertidumbre se apoderaba de nosotros. De pronto, nos damos cuenta de que terminó y se pasó volando. Ha sido un año inesperado, complicado, lleno de retos y oportunidades para unos y sufrimiento y tragedia para otros. Un año que, pese a todo, puede dejarnos lecciones positivas de la grandeza del ser humano afrontando situaciones adversas, así como la fragilidad de este ante inesperadas amenazas que afectan nuestras vidas y libertad.

Existen varias amenazas que tenemos que tomar en cuenta. La primera, pero la menor de todas es el virus. El virus sigue afectando al mundo entero, pero hemos aprendido a vivir con él, ya lo conocemos más y sabemos que medidas de precaución nos ayudan a reducir el riesgo de contraerlo. Los médicos ya conocen más acerca de esta enfermedad y los hospitales están mejor preparados. Más importante aún es que ya están las vacunas aplicándose en el mundo entero y no tardarán en venir a Guatemala. Aunque no se vacune a toda la población, el hecho de vacunar una parte de ella permitirá que el contagio disminuya. En fin, el virus sigue siendo una amenaza, pero menor porque nos hemos adaptado por un lado y se ha conseguido entenderlo, combatirlo y ahora prevenirlo.

La amenaza más grande, no solo en Guatemala sino en el mundo entero, es la del estatismo. Los gobiernos han aprovechado la excusa del virus para irrumpir sin piedad en la vida privada de los ciudadanos limitando sus libertades. Una pérdida terrible para la humanidad. Encima de todo han comprometido el futuro de nuestras economías incrementando el gasto y la deuda pública exagerada e irresponsablemente. Nos esperan años muy difíciles en la que veremos cómo los gobiernos tratarán de imponernos más impuestos, aunque esa no sea la solución en el largo plazo para lograr un mayor crecimiento económico. Hemos regresado al keynesianismo, pero ahora con la justificación de una Pandemia que les ha permitido usar el poder indiscriminadamente. Esta es la mayor amenaza de todas y nos hará más pobres y menos libres a menos que nos opongamos rotundamente a esos abusos de poder, gastos indiscriminados y endeudamiento público. También nos espera otra era de inflación dado que los bancos centrales han emitido moneda con diversos instrumentos monetarios en colusión con los gobiernos de sus países y como en el pasado, se les saldrá de las manos el poder controlarlo.

Y lo de siempre, seguimos en un país con falta de verdadero Estado de Derecho y una justicia pronta y eficaz. Sigue la politización de las Cortes y los intereses políticos de quienes escogen jueces y magistrados. Es una pena porque mientras no se resuelva este problema las inversiones de capital no vendrán al país y seguiremos atrasándonos en crear oportunidades para la mayoría de los guatemaltecos. Esto sin mencionar la percepción creciente que existe en muchos guatemaltecos sobre la escandalosa corrupción que nos agobia.

Lo positivo es que la gente está hartándose de tanto abuso. Se han cansado de los políticos que nos mienten, endeudan y comprometen nuestro futuro. Están superando, poco a poco, todos los desastres que nos afectaron como pandemias e inundaciones. Pero aún falta el reto mayor, contrarrestar el estatismo. El guatemalteco ha demostrado que es solidario antes los desastres y la necesidad ajena y eso es muy positivo. Aún así, estoy feliz que se acabe este año, tan difícil y complicado para tantos que aún siguen sufriendo, están sin ingresos, de duelo o deprimidos.

Deseo que el 2021 esté lleno de salud, libertad y prosperidad para todos.