Catalejo

Algunas sugerencias al oído del Fiscal General

Todo funcionario nuevo e importante necesita asesoría técnica pero también algunas ideas adicionales.

El abogado Gabriel García Luna tiene frente a sí una complicadísima tarea, y carece de experiencia en asuntos importantes aunque aparentemente ajenos. Creo útil hacer algunas sugerencias para comenzar con buen pie. En su primera presentación con la prensa me pareció adecuado —y necesita seguir haciéndolo— colocar a los periodistas a alguna distancia, en vez de cercanía mínima, porque eso le da una imagen de seriedad al acto. Así lo hacen Donald Trump, Claudia Sheinbaum y Nayib Bukele, por ejemplo. Necesita recibir clases de dicción y de volumen al hablar, para así facilitar la comprensión de sus declaraciones. En lo posible, para casos importantes, es mejor ver directamente al frente y leer el texto, para evitar confusiones de palabras.


Sus discursos serán mucho mejores si el lenguaje es claro, sin tecnicismos legales, porque no debe olvidar estarse dirigiendo a personas no conocedoras. Las anteriores decisiones ilegales y muy notorias necesitan solución lo antes posible, para evitar la reducción del cese de la esperanza ciudadana actual. Los colaboradores cercanos anteriores deben ser purgados por innecesarios, superfluos e inconvenientes, castigados así por sus delitos y sustituidos por personas a quienes en realidad se les pueda dar el beneficio de la duda. Esa limpieza de personal de todos los niveles es necesaria porque mantener a quienes participaron en decisiones ilegales es puerta abierta a una decepción, actitud con mecha muy corta, sobre todo por las anteriores promesas rotas.

Sus decisiones no pueden ser arrebatadas, pero tampoco ejemplos de tortuguismo.


Por justicia, hay casos anómalos cuya resolución debe ser inmediata. Me refiero al de Jose Rubén Zamora, a quien los tres años de encarcelamiento en bartolinas le causaron efectos en su salud para el resto de su vida, como venganza por las publicaciones del desaparecido diario elPeriódico. Otro es el de los líderes indígenas Luis Pacheco, Héctor Chaclán y Esteban Toc, encarcelados como castigo ilegal por haber organizado protestas y manifestaciones en la capital, acompañados de miles de ciudadanos de la metrópoli, poco antes de la segunda vuelta de las elecciones anteriores, cuando ganó Bernardo Arévalo. Internacionalmente, no me cabe duda del profundo y justificado interés por analizar las primeras decisiones del nuevo Fiscal General.


Una ventaja de García Luna es el poco conocimiento de su persona en la población en general y por eso tendrá cierta facilidad de hacerse de un nombre positivo. Quien sea escogido como vocero necesita experiencia en el campo periodístico, al tocarle relacionarse en más ocasiones con el gremio. Tanto él como el Fiscal necesitan mantener una vestimenta adecuada según el lugar a donde vayan y usar correctamente el color de corbata, camisa y traje. Cuando esté en el papel de ciudadano, de miembro de familia, de paseo, puede hacerlo como le plazca, pero el Fiscal General no puede vestirse en una forma porque sea la moda. Todo esto es muy importante para aplicar el viejo adagio “como te veo, te trato”, y también “te tomo en serio”, agrego yo.


Finalmente, la astucia y la suspicacia deben ser dos características del accionar del Fiscal General. Todos tratarán de aprovecharse de él y de sus decisiones, lo cual no es extraño. Sus decisiones no pueden ser arrebatadas, pero tampoco ejemplos de tortuguismo. Le llegarán sugerencias de diversas fuentes y debe escucharlas a todas con atención, tomando en cuenta —eso sí— el pasado, el historial profesional y político. El MP se convirtió en un instrumento de toda clase de ilegalidades y de obediencia ciega de lo expresado por quienes actuaron como esbirros. Uno de ellos, Curruchiche, anunció su decisión de no renunciar, lo cual es un descaro final. Debe ser enviado a su casa.

ESCRITO POR:

Mario Antonio Sandoval

Periodista desde 1966. Presidente de Guatevisión. Catedrático de Ética y de Redacción Periodística en las universidades Landívar, San Carlos de Guatemala y Francisco Marroquín. Exdirector de la Academia Guatemalteca de la Lengua.

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