Catalejo

Amalgama de estolidez, estulticia y vandalismo

Mario Antonio Sandoval

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De estas tres palabras, dos son poco conocidas, pero su contundente significado es aplicable para el irracional ataque a estatuas de personajes históricos, situadas en las avenidas Reforma y las Américas. La estolidez es la falta total de razón y reflexión. La estulticia es la necedad, la tontería llevada a extremos. El vandalismo es la destrucción generalizada hecha por el hombre. La mezcla de las tres demuestra por qué Einstein dudaba cuál era mayor, si la estupidez humana o el universo. Negar la Historia y juzgar los hechos del pasado con mentalidad del presente, es una de estas modas donde se ocultan sin mucho éxito actitudes violentas basadas en ciegos fundamentalismos de todo tipo y dirigidas contra el pasado y la cultura históricas, a veces milenarias.

Los videos divulgados por las redes sociales son contundentes pruebas de estolidez y estulticia, pero con el agregado del simple y vulgar vandalismo de una horda, aprovechando la necesidad de utilizar mascarillas y gritando en forma incoherente cuando pateaban la cabeza de la estatua, del presidente José María Reina Barrios, mientras las autoridades policiales brillaban por su ausencia, tal vez porque el ministro encargado se encuentra de luna de miel. Luego, los obcecados y financiados netcenteros comenzaron a calificar de “chairos” a los hechores, debido a su descerebrada ideologización y de verlo todo como parte de supuestas luchas entre izquierdistas y derechosos, ambos aberraciones simplistas donde no cabe ningún calificativo ideológico.

La ignorancia comienza con la historia. Para protestar diz que simbólicamente por la Conquista española, primero arremetieron contra la estatua de Colón, quien en todo caso no participó por haber muerto en Valladolid en 1506. Y luego se lanzan contra la de quien fue presidente entre 1892 y 1898, cuando fue asesinado. Estos ataques son versiones locales al retiro en Estados Unidos contra los personajes históricos relacionados con el Sur en la Guerra de Secesión como parte del movimiento llamado “black lives matter” (las vidas negras importan), de bases válidas pero desnaturalizadas por la violencia. Con sus innegables barbaridades y aciertos, la Conquista fundó la raza hispanoamericana, luego mezclada por la sangre europea de otros orígenes en el siglo XIX.

Pero estas constituyen consideraciones racionales imposibles de utilizarse para calificar lo ocurrido ayer. Fue una adicional y horrible muestra del atraso nacional en todos los niveles y del ansia de destruir por el gusto de hacerlo.

El análisis de los videos demuestra la presencia de personas extranjeras financiadas o simplemente fanáticas. Y esto puede ser el inicio de la imposible destrucción de toda huella histórica de la etapa colonial, cuyo principal legado es el idioma español, convertido gracias a las aportaciones de las lenguas indígenas, en una versión propia idiomática, como ocurre con todas las actuales en países donde hubo y hay lenguas indígenas, y aportan a la variedad lingüística del español. También es el puente para permitir al mundo comprender la cosmovisión, ideas, cultura y costumbres ancestrales, facilitando —o asegurando— su subsistencia. Ese indefendible criterio destructivo pone en peligro estatuas, monumentos, imágenes. En suma, nuestro mestizaje.