Catalejo

Breves frases sobre el fracasado “trumpazo”

Mario Antonio Sandoval

l Estados Unidos se recuperará porque sus instituciones funcionaron. Ya comenzó a moverse el largo brazo de la ley y los castigos son indudables.

l Quedó demostrada la incapacidad de sus autoridades al no prepararse para lo peor. Sus medidas de seguridad fueron un chiste.

l El gran perdedor es Donald Trump, cuyas diatribas ya no podrán ser escuchadas en ninguna parte del mundo.

l Le acompañan los estultos senadores cuya decisión fue ser fiel a un político estrafalario, engañoso y mentiroso. La Historia no los perdonará.

l En ninguna parte del mundo la libertad de expresión debe ser utilizada para revertir el orden. Eso es delito y conlleva juicio y cárcel.

l Fue correcta y también legal la decisión de las empresas de redes sociales de silenciarlo, por el evidente peligro de sus mentiras para la democracia.

l Los votantes por Trump hace cuatro años no tienen responsabilidad. Era imposible saber hasta dónde podía llegar, pero llegó.

l Los votantes de esta segunda elección nacional sí tienen. Quienes fueron parte de la turba, o la siguen apoyando, son cómplices de la violencia, sobre todo los tres senadores republicanos activistas de Trump.

l Los historiadores esperan algunas décadas para juzgar hechos. El tiempo valoriza las acciones, al eliminar la emotividad. Por eso, hacer periodismo es escribir historia a la carrera.

l Pero ese tiempo hoy es más corto. La vida se vive más rápido, la comunicación es instantánea y multitudinaria. Eso permite calificar a las acciones de los tiranos y de sus adláteres y llamarnos “shit hole countries”.

l La libertad sin adjetivos no puede ser defendida. Se le debe agregar para qué, por qué, y los motivos para perder ese derecho cuando se abusa de él.

l La libertad absoluta lleva infaliblemente a excesos. No puede incluir acciones causantes de peligro a la vida humana y a la vida del planeta Tierra.

l Las acciones de alguien pueden causar el retiro de mi apoyo a algún político. No hacerlo cae en el fanatismo: quien sigue alabando a Trump no tiene idea del mal causado a sí mismo.

l Todo prestigio se crea en años y se derrumba en pocas horas. El partido republicano es víctima de sus propios miembros. Se justifica cualquier esfuerzo para recuperarlo y eso incluye juzgar a sus autoridades. No dieron la talla, realmente.

l Debe haber coladores más finos para permitir el ingreso a cada uno de los partidos. Esto debe incluir a los demócratas; también con ellos hay muchos impresentables. El rescate de la buena imagen de Estados Unidos requiere de un esfuerzo bipartidista y de limpiar filas de indeseables.

l Este es un caso claro de no tratarse de ideología, sino de corrección. Sobre esta última debe basar Estados Unidos su esfuerzo por recuperarse. Mientras, no puede criticar a nadie.

l Lo ocurrido es una dura lección para quienes caen en el error de apoyar o no a políticos extranjeros, cuyo único interés radica en no perder la próxima elección.

l Lo lamento profundamente, pero no me causó sorpresa. Es el pináculo de demasiados errores en todos los órdenes.