Liberal sin neo

Caballo muerto no camina

Fritz Thomas fritzmthomas@gmail.com

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Por más que le pegue, caballo muerto ya no camina. La elección de magistrados de la cortes Suprema de Justicia (CSJ) y salas de Apelación (SA) está tan viciado y trastocado, que no puede tenerse confianza alguna en el eventual resultado. La Corte de Constitucionalidad (CC) intervino nuevamente, al suspender temporalmente la elección de los magistrados que debía realizarse en el Congreso. La última resolución, manipulación de la CC, se dio en respuesta al amparo interpuesto por el MP, dado el peligro de que el Congreso eligiera a magistrados nominados en un proceso con vicios. El detonante fue que saliera a luz pública que varios protagonistas en el proceso se habían reunido con Gustavo Alejos, reputado operador y manipulador político, quien “guardaba prisión” en un centro hospitalario. Tales reuniones fueron fiel reflejo de la absurda comedia trágica institucional; comisionados, diputados, jueces, aspirantes a magistrados, un exrector y otros protagonistas del sistema, en la oficina privada de un reo, en un hospital, con bar incluido, complotando para manipular un proceso que nació viciado. ¡Oh sorpresa!

¿Quién quiere estar en una comisión de postulación en la que la Feci investiga quién votó por quién durante la integración de la nómina de candidatos a magistrados de la CSJ? Aparte de quienes tienen que hacerlo por mandato constitucional, solo aquellos que tienen mucho que ganar o perder. ¿A cuenta de qué quiere saber la Feci quién votó por quién? También exigió copias de las actas, datos de la recepción de expedientes, lugar y horario de las sesiones de la Comisión. Un show político, porque todo esto es información pública y todas las sesiones de las comisiones estuvieron abiertas al público. Es demasiada la evidencia de que el sistema de comisiones de postulación es inoperante, se presta a la manipulación, tanto política como delictiva, formal e informal, legal e ilegal. Tan nociva es la intervención de Gustavo Alejos como la de la CC, el PDH y ONG. No hay tal “independencia judicial”.

Es evidente que el proceso no llama a la participación de los juristas más honorables, exitosos y eruditos, para quienes llegar a ocupar una silla en la CSJ sería un sacrificio por deber y justo premio a una larga e intachable carrera en el ámbito jurídico. Para profesionales de este calibre es demasiado pedir que se expongan a participar en procesos viciados y corruptos, por la posibilidad de llegar a un puesto temporal, lleno de peligros y presiones, por una remuneración muy inferior a la que acostumbran, que acabará con su reputación y prestigio. Por el contrario, estos puestos y sus procesos de selección son imanes para operadores políticos que sacrifican poco en términos profesionales y tienen mucho que ganar. El que llega, llega debiendo y con vínculos.

Las comisiones de postulación, con todos sus procedimientos y requisitos, no se ajustan a las mejores prácticas. Una tabla de gradación calificada por operadores políticos no conduce a la selección por mérito, sino a la nominación de otros operadores de la misma especie. La selección de magistrados de SA tiene que estar basada en su trabajo como jueces, la calidad de gestión de los procesos a su cargo, decisiones y fallos, a lo largo de su trayectoria. El nombramiento de magistrados debe ser vitalicio y adecuadamente remunerado, de acuerdo con principios de buenas prácticas en los países con los más altos estándares de independencia y eficiencia judicial. Independencia judicial requiere de jueces independientes, en todo sentido.

Ya basta de comisiones de postulación y su manoseo.