Catalejo

Comienza nueva etapa en la Fiscalía y el MP

El indispensable cambio de fiscal general y de jefe del Ministerio Público se hizo realidad por fin.

Como decía el recordado pintor y escritor Marco Augusto Quiroa, “no hay plazo que no se cumpla, deuda que no se pague y goma que no se quite”. Se puede aplicar hoy al recién finalizado conflicto entre el presidente y la fiscal general y jefa del Ministerio Público, finalizado ayer con el cambio de ese funcionario. Comienza una nueva etapa y la anterior ya pertenece al pasado y será la historia la jueza encargada de condenar o absolver a quienes durante ocho años manejaron esas dos instituciones en formas ya innecesarias de recordar. El abogado Gabriel García Luna necesita tener plena conciencia de la importancia de iniciar de inmediato la eliminación de los entuertos jurídicos, y pedir el beneficio de la duda porque solo es conocido en los círculos jurídicos.


Aunque ya se ha señalado antes, Bernardo Arévalo debe aprovechar la oportunidad para mejorar su imagen, tan necesitada de ascenso a causa de razones también conocidas, relacionadas con su equipo de gobierno, y también ya mencionadas en numerosas ocasiones. Lograr esto beneficia al país y su importancia aumenta porque sus enemigos políticos son tenaces y en varios casos tienen razón a causa de los errores cometidos desde el 14 de enero a las 14 del 2024. No parece, pero le queda poco tiempo y necesita tomar muy en cuenta esa realidad. Todo esto es necesario por el bien del país y porque al año entrante será electoral, con todos los problemas implícitos a causa de ser blanco de los ataques arteros o leales de la abrumadora cantidad de aspirantes.


Es necesario el inicio inmediato de una tarea de limpieza de decisiones judiciales convertidas en ejemplos de abusos, manipulaciones, obediencias a órdenes cuyo único fin es castigar a supuestos enemigos del régimen, usando a las leyes y a todo el sistema legal y sus interpretaciones como armas medievales para lograr por largo tiempo un martirio no físico, sino psicológico, y de esa manera quebrar la voluntad de la persona, logrando así sufrimiento para toda la vida, no solo para la víctima, sino para sus seres queridos cercanos. Muchas dictaduras han utilizado este sistema a lo largo de la Historia. Recuerdo ejemplos como la gota de agua en la cabeza, despertar a los presos de madrugada y amenazarlos con fusilamiento a la salida del sol.

Bernardo Arévalo también se beneficiará por haber escogido bien si el nuevo fiscal trabaja de acuerdo al fondo y a la forma de la ley, a la letra y al espíritu.


También se necesita poner en marcha el aparato legislativo para juzgar y castigar por igual a los jefes como a los subalternos y ejecutores de esa inhumana forma de desesperar y con ello aumentar el sufrimiento de las víctimas. A esto deben agregarse los cambios en los textos legales, la eliminación de lenguaje oscuro o ambiguo y el castigo al litigio malicioso. Todo esto existe pero no se aplica o se hace descuidadamente, sobre todo en los casos de personas sin la capacidad económica para contratar abogados personales y por ello quedan en manos de los defensores de oficio. El nuevo fiscal general tiene la posibilidad de pasar a la historia como alguien convertido en un funcionario jurídico en cuyos hombros descansa el inicio de este necesario y justo cambio.


Bernardo Arévalo también se beneficiará por haber escogido bien si el nuevo fiscal trabaja de acuerdo al fondo y a la forma de la ley, a la letra y al espíritu. Este tema se encuentra inmerso en la inmensa tarea de regresar a las instituciones al lugar de prestigio mantenido por un prolongado tiempo. Según un viejo adagio chino, el camino de mil millas se comienza con un paso, y por eso lo necesario es comenzar lo antes posible. La eliminación del dolor injusto es una meta valiosa y se justifica plenamente. Es de esperar su pronto comienzo porque el tiempo se hace eterno para la víctima y sus cercanos, además de manchar al país donde ocurre. Es una oportunidad para recuperar la confianza en el sisyema jurídico, ahora destrozado por causas muy válidas.

ESCRITO POR:

Mario Antonio Sandoval

Periodista desde 1966. Presidente de Guatevisión. Catedrático de Ética y de Redacción Periodística en las universidades Landívar, San Carlos de Guatemala y Francisco Marroquín. Exdirector de la Academia Guatemalteca de la Lengua.

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