Catalejo

Dudosa afirmación de apoyo presidencial

Mario Antonio Sandoval

La Antigua Guatemala está en peligro a causa de la elección de Víctor Hugo del Pozo como alcalde, a la vez presidente del Consejo Nacional de Protección de la ciudad. El miércoles logró una entrevista exprés con el mandatario Giammattei y luego afirmó haber recibido de él “total apoyo” a un plan de reactivación económica para “nuestro municipio”. La falsedad, o al menos el exagerado entusiasmo de esa afirmación, se comprueba con el simple hecho del silencio presidencial. La visita comprueba la capacidad de maniobra de un funcionario edil muy cuestionado porque obedecer la ley no parece estar dentro de su ADN político ni personal.

El alcalde, un antigüeño, confía en algo evidente: muchos de los peores enemigos de la ciudad nacieron en ese centro histórico y económico. Sus decisiones no tienen sentido: aumentar a 20 quetzales por ingresar a la ciudad, una cuota ilegal; tener en la nómina a su esposa y a su hijo como jefe de bomberos, sin serlo; poner a orar a los funcionarios ediles, antes de iniciar sesiones; haber prometido en su campaña acelerar la autorización de proyectos, sobre todo inmobiliarios, cuyo efecto será aumentar más el ya caótico tráfico vehicular, sobre todo los fines de semana; eliminar el funcionamiento de los tuk tuk, una forma de facilitar el paso por las empedradas calles y dar empleos.
Mezclar acciones políticas y religiosas es inconveniente y peligroso en un país laico (independiente de cualquier organización o confesión religiosa), lo cual no debe confundirse con ateo (negador de la existencia de Dios). Llamó la atención, porque en la ciudad es prohibida la publicidad en las calles, la autorización de colocar el logo de un banco del sistema en volantes amarrados a los postes. El patrocinador fue sorprendido en su buena fe y las justificadas críticas no le cayeron encima a la comuna, sino al banco, de manera innecesaria. Por aparte, ya hay planos de localización de otros tres proyectos cuyo tamaño reduce la proporción de la ciudad en sus alrededores. Por eso hay motivos para criticar el silencio cómplice de los vecinos antigüeños.

El presidente tiene suficientes problemas por la crisis. El tema de La Antigua es muy complejo: Semana Santa es un acontecimiento católico con ramificaciones en la cultura nacional y en la economía a través del turismo. Por eso debe cuidarse de ser sorprendido con exageraciones, falsedades y/o ilegalidades. Del Pozo es hábil: el miércoles circulaban fotos de trabajadores municipales echando cloro frente a la municipalidad, para sorprender a los vecinos al darles una idea de acciones en beneficio de la ciudad. Hace unos días muy pocos vecinos asistieron a la celebración con fuegos artificiales del aniversario de la declaración de patrimonio de la humanidad. Fue realizada muy cerca del recientemente restaurado parque La Unión, gracias a un grupo de señoras voluntarias.

El alcalde Del Pozo debe reflexionar porque de él depende conservar una ciudad católica, histórica y económicamente importante. Sus convicciones religiosas personales son totalmente ajenas a esta tarea. Nadie quiere creerlo, pero La Antigua Guatemala se encuentra en un proceso de deterioro en algo detenido gracias al Consejo de Protección y en algunos casos a la municipalidad. La presencia de parientes en cargos públicos es una forma clara o solapada de corrupción. La propiedad de carros lujosos o propiedades caras es motivo de sospecha ciudadana y ya no puede ser ocultada. Desde enero, las críticas en publicaciones locales se han encargado de señalar los excesos y tropelías
Por su parte, el doctor Giammattei debe meditar acerca de cómo se pueden interpretar sus actos. Los presidentes no hacen chistes ni burlas. El miércoles hizo un acto de muy mal gusto, al echarles agua, remedando insecticida, a los reporteros, en la salida al Congreso, por cierto, sitio donde a puerta cerrada, lo cual implica escondite, eligieron a un Tribunal Supremo desde ya causante de sospechas del fracaso de presentar cambios positivos a la Ley Electoral. Los guatemaltecos apoyan la mayoría de las medidas de emergencia anunciadas, pero ahora es el momento de escuchar sugerencias para quitarles lo aplastante para muchos ciudadanos. Además, le conviene explicar si apoyó el plan de Del Pozo, en qué consiste y cuáles son sus objetivos.