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Dueño de empresa familiar a prisión

José Molina Calderón josemolina@live.com

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La vida y obra de Enrique Neutze Bethenhausen es objeto de un libro inédito del historiador Hernán del Valle Pérez. El libro lleva por título el del personaje investigado. Un resumen del mismo se da a conocer seguidamente.

La Subsecretaría General de Fomento, en acuerdo con Daniel B. Hodgsdon, y con anuencia del Ejecutivo, pactó en favor de los adversarios del señor Neutze Bethenhausen. Hodgsdon era el intendente general encargado de la confiscación, nacionalización y venta de la Empresa Eléctrica, según decreto gubernativo Nº 742, del 5 de octubre de 1918, venta que se realizó en gravosas condiciones para Guatemala. Obvia era la buena relación de Hodgsdon con el presidente de la República, coludidos contra Enrique y sus socios.

El literato y testigo de época, Rafael Arévalo Martínez, conocedor a fondo del gobierno de Estrada Cabrera, escribió en su libro Ecce Pericles que el defensor de Enrique fue reducido a prisión, lo mismo que al propio Enrique en siete duras ocasiones. Fue un tormento. Lo encerraron en una pequeña bartolina de altura menor a dos metros, que era su estatura. En la madrugada, los carceleros le lanzaban agua muy fría de la pila. Allí permaneció durante un mes.

Denunció a un afamado jurisconsulto del foro guatemalteco, quien primero lo defendió y después se alió en su contra. En recompensa, ese abogado fue nombrado en el servicio diplomático exterior. Entre sus acusadores, algunos jueces y magistrados venales mejoraron ostensiblemente su situación económica. Un juez “extravió” un documento que le favorecía. Sus procuradores fueron encarcelados y no hubo letrado que se atreviera a auxiliarlo; de manera que, sin ser jurista, se vio obligado a asumir su defensa y soportar que policías vestidos de particular lo siguieran.

En sus escritos, Neutze Bethenhausen expuso: Ultrajes: a) Un millón, 120 mil pesos oro, sin intereses, son mis derechos. b) $300 mil, moneda nacional, aproximadamente, invertidos en gastos judiciales. c) Dos años, seis meses, tres días de mi vida, empleados en defenderme. d) 180 días de presidio sufridos por injusticias e ilegalidades; e) $175 mil en cauciones depositadas en mis diversas excarcelaciones.

Por segunda ocasión, el magistrado José María Cumes falló en favor de Neutze Bethenhausen, cuyo dictamen dice así: Guatemala, 23 de junio de 1915. Honorable sala 3ª de Apelaciones. El 19 de julio de 1905 Don Enrique firmó ante el Comandante de la Sección de Policía una minuta, cuando él estaba enfermo de grave padecimiento de depresión física y moral. Evidencia comprobada con el informe médico. En la situación de Neutze, moral y judicialmente no podía discutir ni pensar en negocios tan complejos como los relacionados en la minuta. Me supongo al hombre que sale de la prisión, sólo piensa en su libertad, olvidándose de cualquier negocio. Aprovechar esta situación es inmoral, injusto, y constituye a mi modo de pensar un atentado contra la libertad y el derecho.

Neutze Bethenhausen declaró: Observando a los miembros más queridos de mi familia quebrantados por el gasto de todas sus energías físicas y morales, capitulé, Señor Juez. ¿Quién no lo habría hecho en mi lugar? rodeado de policías en la cárcel en que me hallaba preso, firmé la minuta por una suma relativamente miserable en manos de mis crueles e insaciables enemigos, mis derechos importantísimos e indiscutibles representativos de cuantiosa fortuna.

Víctima de los padecimientos de su esposo, Carmen de Neutze, a la edad de 58 años no soportó más, y falleció en 1918.