Catalejo

El Derecho no debe ser puesto en riesgo

Mario Antonio Sandoval

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Dentro de mi decisión de hacer resúmenes de criterios expresados o escritos por conocedores de nuevos temas relacionados con el coronavirus, me llamó la atención lo expresado por el abogado Ignacio Calzada Vizcaíno, quien señala al Derecho entre las áreas afectadas en el mundo debido a la crisis por esta pandemia. Ha sido necesario tomar medidas de excepción, como el estado de Calamidad Pública, pero se debe tener cuidado para no afectar los derechos humanos, el Estado republicano y democrático y las garantías constitucionales, pues no pueden ser afectadas para siempre. Estas medidas están justificadas, fueron decididas en base a lo aprobado por la Corte Interamericana de la materia y fueron aceptados y ratificados por Guatemala hace varios años.

En su trabajo, el autor señala: “En Guatemala fue instituido el Estado de Calamidad Pública, una forma del estado de excepción, y se justifican restricciones a derechos fundamentales, para resguardar la vida y salud de la población. (…) Por eso incluyen respetar el amparo, controlar la constitucionalidad y el habeas corpus, garantizar las libertades y derechos no suspendidos, para que prevalezcan el bien común, las garantías para la población, respetando los derechos constitucionales. Los poderes del Estado, sobre todo el Ejecutivo, deben buscar un equilibrio entre las necesidades sociales y económicas del Estado, el bien común, garantizar la supremacía constitucional y solucionar la crisis en forma ajena a intereses políticos o particulares.

La legitimidad de las medidas nace de ser consensuadas entre los sectores productivos, e implementadas respetando los derechos constitucionales. La población, todos nosotros, y los poderes públicos debemos confiar en la institucionalidad del país, con una continua y exitosa interrelación, para restablecer la normalidad de la vida cotidiana, garantizar el pleno goce de los derechos individuales, mantener la producción económica y proteger la salud y la vida de los pobladores. Esa confianza implica acatar estrictamente las medidas, que deben ser emitidas de manera transparente y pública, así como justificar sus motivos.

 

Éxitos de las jefas de Estado

Recibí un video en el cual se comprueba a todas luces la capacidad de las mujeres para gobernar, porque emplean la lógica, sentido común y disciplina femeninas. De ellas, la más conocida es la primera ministra de Alemania, Ángela Merkel, pero se agregan a la lista Taiwán, con la presidenta Tsai Ing-wen, y las primeras ministras de Nueva Zelanda, Jacinda Arden; de Islandia, Katrin Jacobsdottir; de Noruega, Erna Solberg; de Dinamarca, Mette Fredericksen; de Finlandia, Sanna Marn, de 34 años (la más joven del mundo). Todas actuaron pronto y entre las medidas tomadas hay cierre de fronteras, alertas a la población, explicaciones a los niños. Merecen felicitaciones no porque son mujeres, sino por su actuación en la crisis.

En la lista sobresalen los países europeos nórdicos, con características sociales muy diferentes al resto de mundo. Es una característica también imposible de ocultar, y varias de ellas tienen menos de 40 años. A mi parecer, los jóvenes guatemaltecos, hombres y mujeres, del grupo poblacional de los mileniales, o sea nacidos entre 1985 y 1990, pueden inspirarse en esos ejemplos, porque la capacidad de los jóvenes no solamente existe, sino es el lugar donde se encuentra el futuro de Guatemala. Por infortunio, en nuestro país una abrumadora mayoría de los jóvenes políticos se han hundido en el fango de la amigocleptocracia existente. En la Revolución de Octubre de 1944, la participación de los jóvenes de entonces tuvo un papel primordial, tristemente perdido después.