Por la libertad
El espejismo de los subsidios
Para que un grupo específico disfrute de una rebaja temporal en el precio del combustible el resto de la población dejará de hacer o consumir otras cosas..
Los precios altos de los combustibles debido a la guerra contra Irán son temporales. Sin embargo, en Guatemala y en otros países, políticos de varias tendencias ideológicas están proponiendo medidas económicas equivocadas que abaraten artificial y temporalmente los mismos. Unos proponen subsidios, algunos la eliminación de impuestos específicos a los combustibles y otros la eliminación temporal de impuestos generales como el IVA. La única medida sensata que veo en todo esto es la eliminación de los impuestos específicos, pero no por la razón del alza temporal, sino porque pienso que ningún producto debe gravarse adicionalmente a los impuestos generales que ya se pagan, como lo es el IVA.
Los subsidios son una distorsión contraria a lo que nos indican los precios libres en cuanto al comportamiento del consumidor.
Los subsidios son una distorsión contraria a lo que nos indican los precios libres en cuanto al comportamiento del consumidor. Mientras más se incrementa el precio de mercado, el consumidor tiende a reducir su consumo de combustible o de otros bienes y servicios. De esa forma, los precios están mandando una señal, indicando que el combustible está escaso y que hay que usarlo racionalmente. Si a una persona le urge utilizarlo, pagará el precio de mercado por ello. Al precio de mercado no habrá escasez. Cualquiera lo encontrará. Quienes no tienen tanta urgencia y ven afectados sus ingresos disponibles tratarán de reducir sus viajes o verán la manera de compartir con otras personas su transporte al trabajo o a donde tengan necesidad de trasladarse. Los precios son como un semáforo que nos indica cómo está la escasez relativa de un producto en relación con su demanda. Si el precio se incrementa mucho es porque se anticipa a una escasez debido a algún evento. En este caso, el evento es la guerra contra Irán y los problemas que hay en el estrecho de Ormuz, por donde pasa un buen porcentaje del petróleo del mundo. El precio del petróleo y sus derivados subió, mandando una señal de que habrá posibilidad de una escasez temporal debido a problemas de suministro de este. Esto hace que el consumidor lo utilice más sabiamente, racionándolo y buscando sustitutos mientras tanto.
La intención de subsidiar los combustibles es buena, pero económicamente equivocada. El subsidio disminuye el precio del producto que se quiere subsidiar durante un tiempo. Eso beneficia al grupo de personas que utilizan ese producto a costa del resto de la población. Lo pagamos todos los ciudadanos del país, ya que no es gratis, sale de nuestros impuestos. Para que un grupo específico disfrute de una rebaja temporal en el precio del combustible, el resto de la población dejará de hacer o consumir otras cosas. El producto subsidiado dejará de racionarse al nivel que debería restringirse voluntariamente, lo cual significa un despilfarro en la época en que los precios indican lo contrario.
¿Qué sería lo mejor que pueden hacer los gobiernos para ayudar a la gente a disminuir sus costos de transporte? El gobierno puede mejorar las carreteras principales del país. Hoy en día, el costo del tránsito es terriblemente alto. En Guatemala, trasladarse de un lugar a otro, ya sea en la ciudad o en las carreteras, es muy costoso, debido a la dejadez que, durante años, han mostrado los diferentes gobiernos en cuanto al mantenimiento de las principales vías del país.
Los subsidios son un espejismo. Al falsificar los precios y dejarlos por debajo del precio de mercado, el consumidor pierde el incentivo para hacer un mejor uso de lo que consume. Despilfarra. Lo pagamos todos. Las oportunidades perdidas las sufren los más pobres, a quienes se les disminuyen las opciones de mejora de su nivel de vida. Es un altísimo costo de oportunidad.