Liberal sin neo

El interés público

Fritz Thomas fritzmthomas@gmail.com

Publicado el

Actualmente, en el escenario nacional se presenta nuevamente el ritual anual de la discusión y eventual aprobación del presupuesto de ingresos y egresos del gobierno para el próximo año. ¿El presupuesto del gobierno se alinea completamente con el interés público? ¿Los incentivos de los señores diputados, en la elaboración del presupuesto, se alinean completamente con el interés público? Propongo que la respuesta a ambas preguntas es un rotundo no. Por el contrario, sostengo que no saben cuál es el interés público —no propongo saber— y tampoco tienen los incentivos para actuar en favor de él.

El pasado domingo, en un suplemento, PL publicó un artículo de Tim Wu. El autor lamenta que mientras el gobierno de China dedica miles de millones de dólares a ganar la carrera de la inteligencia artificial, EE. UU. y el resto de Occidente están adoptando un “enfoque apático y alarmantemente arriesgado respecto a la tecnología”, porque su estrategia descansa sobre dejar que este desarrollo provenga de empresas privadas. Para competir con China, dice el autor, los gobiernos de EE. UU. y el resto de Occidente, debieran gastar cincuenta veces más de lo que actualmente hacen, para el desarrollo de la tecnología de inteligencia artificial. Wu sostiene que las grandes empresas de tecnología como Google, Apple y Microsoft, no pueden competir con el gobierno chino. Dice: “Carecen de los recursos de países grandes y de incentivos que se alineen por completo con el interés público”.

La afirmación de Wu sugiere que las empresas carecen de incentivos alineados por completo con el interés público, mientras que los gobiernos, presumiblemente, sí los tienen. Esta afirmación requiere al menos dos grandes actos de fe. Primero, hay que aceptar que los actores de gobierno saben cuál es ese supuesto interés público, o al menos saben más que las empresas privadas. Segundo, aceptar que aun si saben cuál es el interés público, tienen los incentivos para dirigir sus acciones hacia él. Esto último se apoya en el precario razonamiento que el actor “público” o de gobierno obra por el interés de los demás, mientras que el actor “privado” o de empresa solo persigue su propio beneficio.

Definir y decidir cuál es el interés público es un problema complejo y difícil, y entre más larga sea la lista de sus componentes, más se aleja de él y se acerca a intereses particulares. El auténtico interés público es, por definición, altamente general y abstracto, y en la medida que sea más específico, es menos público y tendiente a lo particular. Por esto, la lista de lo que es de interés público tiene que ser muy corta.

Para muestra un botón. El alcalde de Mixco, Neto Bran, es también presidente del club Deportivo Mixco, un equipo de futbol patrocinado por la municipalidad. En días recientes ha sido noticia que el alcalde Bran despidió a algunos jugadores; “las bajas son parte de la renovación que Neto Bran está haciendo”. Es decir, el alcalde de Mixco pone y dispone sobre los asuntos de un equipo de futbol profesional, merced de tributos extraídos de manera coercitiva de los vecinos del municipio y del país. Los éxitos y fracasos de este equipo de futbol, apodado los Chicharroneros, descansan sobre los hombros del alcalde. ¿Esto es de “interés público”? ¿Qué lugar ocupa esto en la lista de prioridades?

El caso del alcalde y los Chicharroneros es una gota en la contaminación del mar del interés público. Una falla fatal del uso del erario es que permite concentrar beneficios y disipar costos. Cuando escuche “de interés público” para gastar sus impuestos sea escéptico.