Economía para todos

Empresa familiar de Juan Bautista Marticorena

José Molina Calderón josemolina@live.com

El historiador Horacio Cabezas está escribiendo el libro Gobernantes del Reino de Guatemala y me facilitó sobre las empresas familiares, el período colonial y su transición al sistema republicano, en el siguiente texto de su autoría.
En las últimas décadas del siglo XVIII y primera del XIX, la familia Aycinena consolidó una red comercial en el Reino de Guatemala por medio de alianzas matrimoniales. La más importante fue la de Juan Bautista Marticorena, quien en 1794 se casó con María Josefa Aycinena, hija del marqués Juan Fermín de Aycinena y Micaela de Nájera.

Como regalo de boda, Juan Bautista Marticorena entregó a la hija del marqués de Aycinena un reloj con diamantes por valor de 22 mil reales. Pronto un barco de su hermano Juan Vicente arribó al Golfo Dulce con toda suerte de mercancías españolas, y al retorno transportó añil perteneciente al marqués de Aycinena, así como cochinilla, tabaco, cacao, palo de campeche y otros productos de la tierra.

Los principales productos de importación que Juan Bautista distribuía en su tienda eran telas (royales, ruanes, bramantes tercios de crudos, bretañas contrahechas, estopillas, indianas de colores, pañuelos alemanes, pañuelos de seda de Barcelona, lanillas, lanillas de Amiens, franelas… sedas, tafetanes, medias de seda, sargas, terciopelos de Valencia, rasos de China, paños de Barcelona, mantillas, parlamentas, caserillos), aceite, vidrio, papel y sombreros de castor de París.

A partir del 18 de noviembre de 1797, Belice empezó a introducir a Guatemala productos angloamericanos e ingleses, pues la corona española autorizó los negocios con países neutrales. En esa ocasión, uno de los principales beneficiados fue Juan Bautista Irisarri… Sin embargo, el 2 de septiembre de 1800 la Corona informó a las autoridades de Guatemala que había suspendido tal concesión el año anterior, porque los principales beneficiados habían sido los comerciantes estadounidenses e ingleses.

En 1814, después de que Fernando VII derogara la Constitución de Cádiz, el presidente José de Bustamante y Guerra hizo sentir su poder sobre las principales familias de Nueva Guatemala de la Asunción; es decir, las que por medio del Ayuntamiento y el Consulado de Comercio se oponían al comercio regulado. Por haber sido afectados y restringidas sus actividades mercantiles, dichas familias gestionaron y consiguieron la sustitución de Bustamante y Guerra, por medio de sus representantes en la Corte, en especial de José de Aycinena y Carrillo, consejero de Indias y caballero Gran Cruz de la Real Orden Americana de Isabel la Católica.

Fue así como en 1819 su sucesor, Carlos Urrutia Montoya, en cumplimiento de instrucciones recibidas de la Corte, buscó cómo armonizar las relaciones con la familia Aycinena. Por otro lado, interesado en mejorar los deficientes ingresos fiscales, permitió la entrada de mercaderías inglesas al Golfo Dulce, lo que benefició a los comerciantes ingleses Marshall Bennett y John Waldron Wright. Sin embargo, como no permitió a los comerciantes guatemaltecos viajar a Belice, el contrabando no sólo continuó, sino que se incrementó, al grado de que estos hasta viajaban descaradamente a Belice…

El incremento de las mercancías que ingresaban por Belice, especialmente las telas, incidió negativamente en la próspera actividad textilera guatemalteca. En 1830, José Cecilio del Valle, en su artículo Guatemala hace 100 años, publicado en el Mensual de la Sociedad Económica de Amigos del Estado de Guatemala, se refirió a tal fenómeno:
Sin embargo, a pesar que Valle había sido el mayor crítico de la red comercial de los Aycinenas, fiel a los principios económicos que sostenía, defendió el libre comercio.