Economía para todos

Empresas familiares en Huehuetenango

José Molina Calderón josemolina@live.com

En los departamentos de Guatemala existen empresas familiares (EF) de larga vida. En mi propia familia, que proviene de Huehuetenango, hay tres EF centenarias y otras que desaparecieron.

Para multiplicar las empresas ayudaba tener 23 hijos: 16 de mi abuelo paterno y siete por el abuelo materno. Por mi propia experiencia crecí entre más de 70 primos y primas dentro de EF de ambas estirpes, cada una con diferente propietario familiar. En concreto el centenario Molino Eléctrico El Progreso y la Planta de Energía Eléctrica Los Regadíos, que proveía de electricidad al molino, a la casa del abuelo —única casa con energía— y a la municipalidad de la cabecera departamental desde finales del siglo XIX; tres fincas agrícolas pequeñas en dirección a Cuilco, cerca de la frontera con México; una panadería, una gasolinera, varios comercios grandes —el centenario almacén Tecla V. de Mérida— y comercios pequeños, más dos médicos del lugar.

Carlos Rivas, gerente no familiar que lleva 21 años laborando en la empresa, escribió el folleto La Moderna, 132 años de éxito. Huehuetenango, tercera edición, 2017, 24 pp. Seguidamente un extracto del folleto.

Fundada en 1885 por Domingo Sosa, la Farmacia La Moderna inició operaciones en uno de los Portales de la Plaza de Armas —hoy Parque Central— en la cabecera de Huehuetenango. Empezó como Botica y los medicamentos se formulaban en un cuarto llamado Obrador, que era una especie de laboratorio donde había diversos aparatos e instrumentos. En 1898 Manuel Rodríguez Lemus y su hijo Gregorio adquirieron el establecimiento. En 1921 fue comprado por Juan Florencio Calderón López y su esposa Margoth Theisen Muñoz de Calderón, mis tíos.

Juan Florencio se graduó en 1924 de Farmacéutico con la tesis titulada Historia de la Farmacia en Guatemala. Más adelante, en 1938, publicó el libro titulado Enfermedades, como una guía básica sencilla para atender las enfermedades de la época. En el Museo de La Farmacia, en La Antigua Guatemala, hay objetos donados por la familia farmacéutica.

A principios del siglo XX la viruela azotó la población, dejando cicatrices en todo el cuerpo. En 1938 registró una pomada que denominó Xilolina.

En la primera mitad del siglo XX, en la cabecera departamental, que era muy pequeña, había dos farmacias. El hijo mayor, Édgar Fernando Calderón Theisen, en 1963, se graduó de Químico Farmacéutico, se integra al negocio familiar y después le compra la farmacia al padre.

Acá se produce la sucesión de la primera a la segunda sucesión familiar. Esta nueva generación decide ampliar el negocio con supermercado contiguo a la farmacia, con el nombre de Comisariato del Departamento, y tiempo después establece en la cabecera departamental la primera agencia de motos. Este es un ejemplo que ocurre cuando la siguiente generación joven no se conforma con lo anterior y decide establecer nuevas líneas de trabajo.

En 1990, un miembro de la tercera generación obtiene el título de Químico Farmacéutico y asume el cargo de Regente de la Farmacia.

Comentario mío: En esa nueva etapa se contrata un gerente externo. Los miembros de la familia solo están en la junta directiva y no en lo administrativo. Se elaboran planes estratégicos, se establece la misión, valores y código de ética.

Las EF, en lo que se refiere a su organización y sucesión generacional, no hay un solo modo de hacerlo. Es como un traje a la medida.

Édgar Fernando, el farmacéutico de la segunda generación, ha trasladado el mando a sus hijos en la junta directiva, en la tercera generación.