Liberal sin neo

Entre lo esperado y lo inesperado

Fritz Thomas fritzmthomas@gmail.com

En el debate entre quienes sostienen que las encuestas de opinión capturan fielmente la intención de voto en un momento dado y los que dicen que no logran hacerlo y no hay que confiar en ellas, los resultados del pasado domingo se inclinan a favor de la fidelidad con timidez. Los practicantes del arte y ciencia de la estadística saben bien que los resultados de una encuesta serán tan buenos como la calidad y rigor de la metodología empleada. El cálculo es pura ciencia, mientras que el diseño de la muestra y, especialmente, del trabajo de campo se asemejan más a un arte.

En la semana anterior a las elecciones del 16 de junio se dieron a conocer los resultados de dos encuestas: la de la Fundación Libertad y Desarrollo, hecha por CID-Gallup, y la segunda Encuesta Libre de Prensa Libre, ambas con margen de error de +/- 2.8%. En ambos casos, los cinco punteros en las encuestas resultaron ser los mismos en la elección, empero, no acertaron con el orden. Las encuestas sobreestimaron los resultados de Arzú y subestimaron los de Cabrera. En el caso de la encuesta de la Fundación Libertad y Desarrollo, los resultados en las elecciones están más allá del margen de error para cuatro de los cinco punteros, mientras que en la encuesta de Prensa Libre solamente un resultado quedó fuera del margen de error. Ambas encuestas subestimaron el resultado de Torres por más del margen de error. Mi forma de interpretar esto es que las encuestas no son exactas y tampoco mienten, son un buen “tanteómetro”, pero no para apostarle al milímetro.

En mi opinión, la mayor sorpresa de la jornada electoral la dio Thelma Cabrera, del Movimiento para la Liberación de los Pueblos (MLP), partido de Codeca, al recibir cerca de 1 de cada 10 votos. Es saludable que una mujer indígena haya participado como candidata presidencial obteniendo un resultado honroso que superó las expectativas. Luego de estudiar detenidamente el programa general y plan de Gobierno del MLP, disponible en línea, quedé bastante decepcionado.

Denuncia y rechaza el colonialismo de las “ideologías de occidente” y el neoliberalismo, mientras que al mismo tiempo abraza la ideología marxista, una ideología occidental. No lo manifiestan de manera explícita y probablemente lo negarían, pero su metodología analítica e interpretativa y, por qué no decirlo, su cosmovisión es esencialmente marxista, con destellos de realismo mágico. Al menos eso se desprende claramente de su programa.

Definidos los protagonistas de la segunda vuelta ya se estarán movilizando los esfuerzos de cada uno por seducir a dirigentes y simpatizantes de los demás partidos, aun cuando se dice que el voto no es endosable. Mulet es clave y podrá elegir el ministerio que quiera, ya que tanto Torres como Giammattei estarían encantados de tenerlo a bordo. Él se ha proyectado a la derecha del centro, pero creo más bien que tiene un temperamento tipo ONU-Unesco-PNUD, que se asemeja al de Torres y especialmente al de su vicepresidenciable, Carlos Raúl Morales, el favorito de la Embajada de EE. UU. Estará por verse si el MLP, Winaq, URNG y Semilla apoyarán a la UNE a cambio de algunos feudos, digo, puestos. PAN-Podemos, FCN y Creo probablemente brindarán su apoyo a Giammattei. En la superficie parece un concurso entre izquierda y derecha, pero en la política la conveniencia inmediata tiene cara de chucho.

El pronóstico generalizado ha sido que cualquiera que quedara en segundo lugar le ganará a Sandra Torres en la segunda vuelta. No lo veo así de claro, creo que el resultado estará dentro del margen de error de las encuestas.

fritzmthomas@gmail.com