Hagamos la diferencia

Estados de Prevención o concientización

Samuel Reyes Gómez samreygo@yahoo.com

Existe escepticismo por parte de la población hacia el actuar del actual gobierno. Aunque es lógico que los ciudadanos piensen que no hay solución, después de tantos desengaños por los anteriores presidentes, deberíamos dar el beneficio de la duda al actual presidente, quien está evidenciando que desea hacer cosas diferentes; es importante el apoyo decidido de nosotros los ciudadanos. Hay opiniones que expresan que las decisiones son precipitadas, cortoplacistas y prepotentes. Lo cierto es que en el arranque de este gobierno se están haciendo cosas diferentes, y esto debe llevarlo a resultados diferentes. El aparato estatal es un monstruo difícil de hacer caminar y no dudo que al Dr. Giammatei se le dificulta hacer rodar la maquinaria, ya oxidada, desprestigiada, acomodada e infiltrada por el crimen organizado.

Nos referiremos en este artículo a la estrategia de los estados de prevención, la que empieza a rendir frutos, pues han logrado reducir la incidencia criminal. Aunque los resultados se han querido minimizar, sí los hay. Se han hecho esfuerzos interinstitucionales coordinados, donde ha sido vital la presencia del Ministerio de Gobernación y del Ejército de Guatemala. Hasta el momento se han decretado cuatro; el primero, el 17 de enero, en los municipios de Mixco y San Juan Sacatepéquez; el segundo, el 24 de enero, en Villa Nueva, y el tercero, el 5 de febrero, en El Tejar, San Andrés Itzapa y Chimaltenango cabecera. El último se decretó el 14 de febrero, en seis municipios de Escuintla: Nueva Concepción, Santa Lucía Cotzumalguapa, Tiquisate, San José, Palín y Escuintla cabecera. El estado de Prevención no necesita aprobación del Congreso y es decretado por el presidente de la República, no puede exceder de 15 días, por lo que se ha trabajado en ciclos de seis días. La ciudadanía ha visto con buenos ojos estas acciones y está empezando a colaborar, al denunciar hechos delictivos. No cabe duda de que hay una planificación detrás de ellos, pues ha sido en lugares estratégicos y en días sorpresivos, con duración dentro de los límites que la ley permite.

La impresión a primera vista es que el país, en general, es violento y que todo está podrido, lo que no es cierto. El año pasado, en agosto, el Ministerio de Gobernación emitió un comunicado en donde se informa que en 113 municipios del país hubo cero homicidios, la tasa de homicidios está a la baja. En Prensa Libre también se publicó que en el departamento de Guatemala hay tres municipios lejos de la violencia, donde, según vecinos, se puede caminar a altas horas de la noche y madrugada sin temor a ser víctimas de un asalto. Estos son San Pedro Sacatepéquez, San Raymundo y Chuarrancho. Según la Policía Nacional Civil, ello se debe a la organización de los habitantes, a que existe una actitud de denuncia y que la población respeta a sus líderes indígenas, pastores evangélicos y consejos Comunitarios de Desarrollo.

El Gobierno debe combinar las estrategias de seguridad como los estados de Prevención, con el ejemplo de estos municipios sin violencia, al potenciar las acciones que hacen que estos sean pacíficos. Debe fomentar la organización comunitaria, socializar el ejemplo de respeto a líderes positivos e incentivar la cultura de denuncia, al dar respuesta inmediata a las mismas. Es importante investigar y documentar lo que sucede en estos municipios para replicarlo en el resto del país. El respeto, la obediencia a las leyes, la cooperación comunitaria y el celoso cuidado de no permitir la permanencia de personas que delinquen es vital para que las comunidades vivan en paz.

Sí podemos tener un país en paz, pero es necesaria la colaboración estrecha entre Gobierno y habitantes. Dejemos la crítica y apoyemos las acciones de seguridad que se realizan, pues lo importante es que se está actuando, aunque parezca precipitado.