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Ferrovías relanza el Ferrocarril Bicentenario

José Molina Calderón josemolina@live.com

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Los accionistas de la Compañía Ferroviaria Desarrolladora, S. A. (Ferrovías), celebraron el miércoles 12 de enero de 2022 Asamblea General para ejecutar el proyecto denominado Ferrocarril Bicentenario. Esa línea está contemplada entre los municipios de Ayutla, San Marcos, a Santa Lucía Cotzumalguapa y Puerto San José, Escuintla, y su trayecto ya fue comentado en esta columna.

La historia de los ferrocarriles de Guatemala se encuentra en el libro editado por el coronel J. Bascom Jones, titulado Libro Azul de Guatemala. Nueva Orleans: Searcy & Pfaff. 1915.

Ferrocarril del Norte

El Ferrocarril del Norte, que se comenta en esta columna, funcionó como sistema ferroviario entre la capital de Guatemala y Puerto Barrios. Lo llevaron a cabo tres presidentes: J. Rufino Barrios, José María Reina Barrios y Manuel Estrada Cabrera, quien lo inauguró en 1908.

Del capítulo titulado Ferrocarriles de Guatemala se da a conocer su contenido seguidamente. Entre paréntesis el número de página.

Trayecto del Ferrocarril del Norte

Los primeros castellanos que vinieron a la América Central escogieron para la fundación de sus ciudades más importantes la vertiente del Pacífico, lo cual perfectamente se explica, pues trataban de aislar a estas del comercio del mundo, a fin de explotar ellos solos tan ricas comarcas y de perpetuar su dominación en ellas. Por otra parte, el temor a los piratas que infestaban el mar de las Antillas fue un motivo más para que tomaran esa determinación. Tan desatinado proceder se ha hecho sentir más tarde, y las consecuencias las han sufrido estos países, teniendo que valerse para la exportación de sus productos y para la introducción de sus consumos, salvo lo que va y viene de San Francisco, de las líneas de vapores del Pacífico y del Ferrocarril de Panamá, empresas ambas que han explotado sin escrúpulo alguno estas naciones durante largo tiempo. (93)

Ese aislamiento relativo del mundo civilizado ha impedido que nuestras poblaciones, sobre todo las ciudades capitolinas (sic), hayan tomado el incremento que les correspondía dada la riqueza de estas Repúblicas. Felizmente el progreso que todo lo facilita nos ha ofrecido los medios de subsanar ese viejo y grave error. Estos medios son la fácil y directa comunicación con la ribera Atlántica. Pero si se tiene en cuenta lo que distamos de dicho océano, las luchas de distinta índole que hemos tenido que sostener, lo accidentado de nuestros terrenos y la falta de elementos activos para llevar a cabo las obras que era necesario a fin de realizar el que ha sido ideal de todos, ya se comprenderá qué esfuerzo gigantesco se necesita sobre todo para que nuestra comunicación con el mar que trajo a Colón fuera por medio de una vía férrea. (93)

La idea de construir ésta nació en el cerebro del Gran Reformador Justo Rufino Barrios, y se alimentó y creció al amparo del Gobierno Liberal. El año de 1883, se dio el Decreto que disponía de la construcción del Ferrocarril del Norte, obra que se resolvió hacer directamente por cuenta del Gobierno, lo que acaso hubiera sido una dificultad para su pronta conclusión, no obstante que el esfuerzo del Mandatario, con más o menos tiempo, hubiera logrado poner feliz término; pero una bala sorprendió al Jefe unionista en los campos de Chalchuapa el 2 de abril de 1885 y rindió la última jornada en trance glorioso y épico. (93)
Los primeros trabajos que se construyeron por aquel entonces formaban un tramo de línea de poco más o menos quince o veinte millas, con rieles de 33 libras… (93