Desarrollo de país

Formalización de la economía

José Santiago Molina josesmolinam@gmail.com

Los datos que más escucho y leo de Guatemala es que tres mil empresas contribuyen con el 80% de los ingresos tributarios del Estado, que las personas individuales tributan muy poco —tasa alta—, que solo el 30% del empleo es formal y que exportamos solo 11 billones de dólares. El ingreso tributario es de alrededor de 10% del PIB. Para desarrollar el país debemos formalizar mucho más la economía. No es posible avanzar con estos datos.

La interrogante es cómo hacer para avanzar formalizando la economía. Desde agosto del año pasado a la fecha he tenido la oportunidad de conversar con algunas personas que ahora son parte de los binomios a la presidencia y vicepresidencia de la República y con algunos legisladores y precandidatos y candidatos al Congreso de la República. He hecho la pregunta de la formalización de la economía, que en mi opinión es quizá el tema principal del futuro inmediato, ya que el Estado necesita de más ingresos para invertir más —y gastar eficientemente—. Las respuestas han sido diversas.

Mi opinión es que lo primero es generar la confianza a la inversión. Eso lo da el Gobierno y las Cortes, principalmente. Lo segundo es tener reglas claras, y eso lo da la legislación y las Cortes, actuando con ética. Lo tercero es propuesta de inversión desde lo privado, desde lo público y en alianzas público-privadas. Lo cuarto es eficiencias, modernización y transparencia en gestión e inversión gubernamental, que incluye puertos, aeropuertos e infraestructura vial, entre otros. Lo quinto es simplificación de impuestos, que sean fáciles de recaudar y que sean accesibles a la ciudadanía, para no entorpecer la inversión y la reinversión. Lo sexto es gobiernos municipales, que deben ser apoyos importantes para facilitar las inversiones. Eso pasa por la facilitación de permisos para construcción, la facilitación en el pago del impuesto local y la gobernabilidad del municipio.

Cada tema da para desarrollarlo por sí solo, pero hago ver la importancia que tienen en la dinamización de la economía y el desarrollo económico sostenido las reglas claras y la simplificación de los impuestos. Para reducir la economía informal —se estima 70%— es necesario hacer una reforma fiscal que sea facilitadora en tasas. Hay muchos pequeños productores en el campo y comerciantes en centros urbanos que quieren tributar pero pagar el 7% de impuesto sobre ventas netas o 25% sobre utilidad neta es difícil. ¿Por qué no hacer lo que han hecho en países exitosos del mundo, desarrollados y subdesarrollados, al reducir esas tasas para que ese segmento de la economía pueda contribuir? También es de suma importancia revisar la legislación laboral porque se necesita más empleo formal. Es necesario implementar salario por hora, por medio tiempo, y el salario diferenciado. Hay que vivir en la realidad y la realidad es que debe haber espacio para que con el tiempo se logre formalizar la mayor parte del empleo en el país.

Pero no esperemos a 2020 y a los nuevos servidores públicos y las modificaciones anotadas. Es necesario que gobierno central y local, Congreso, emprendedores y empresas hagan su parte en 2019. ¿Qué dinamiza la economía? La construcción es importante. En la capital de Guatemala hay oportunidad de construir tres millones de metros cúbicos y en el interior hay mucho por construir en carreteras y otra obra pública y privada. Si la SAT devuelve el IVA retenido a los exportadores —tres mil millones de quetzales— esos mismos exportadores lo invertirían en lo que saben producir.

En lo electoral evaluemos bien propuestas concretas de los binomios presidenciales. El Ejecutivo es clave en las posibilidades de avanzar. Preguntémosles cómo van a modernizar el Estado y cómo van a formalizar la economía. Eso dirá mucho de cada opción.