CATALEJO

Guatemala mezcla Xibalbá con Macondo

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La semana anterior fue el mejor ejemplo de la Guatemala de hoy: una mezcla entre Xibalbá y Macondo. Ambas son invenciones. La primera, dentro de la cosmología indígena guatemalteca, se parece al infierno cristiano; la segunda se involucra en la realidad latinoamericana gracias a la inventiva de García Márquez. No son reales, pero en nuestra realidad se manifiestan en sus versiones peores por su indecencia, su incultura, su carencia total de todo tipo de principios y de valores morales. También en la manera de ejercer el gobierno por cualquiera de las hordas bautizadas en este país como “partidos políticos”, e igualmente en la forma como es ejercido el mando de instituciones cuyo proceso de elección de autoridades es una burla sangrienta.

En cinco días, Murphy Paiz –actual rector de la Universidad de San Carlos— y Estuardo Gálvez, exrector, recibieron sendas órdenes de captura por acciones de ilegalidades. Esto no fue impedimento para ser electo por el Colegio de Abogados como candidato a la Corte de Constitucionalidad, la de mayor estatura legal del país. Esto habla muy mal de la calidad de los abogados guatemaltecos como grupo, pues no quisieron ver el peligro de tener a alguien así como intérprete de la Carta Magna, se ausentaron de manera mayoritaria –lo cual ocurre en todas las instituciones nacionales—y propiciaron el triunfo del ganador. Quienes con su voto intentaron impedirlo no fueron suficientes para ganar a los disciplinados lacayos de la indignidad jurídica.

' Un rector y un exrector con orden de captura, y uno de ellos electo como candidato para la CC es un marco de Xibalbá y de Macondo.

Mario Antonio Sandoval

La CC está a punto de caer por completo en pésimas manos. El representante de Alejandro Giammattei no tiene posibilidad alguna de tener conciencia de su papel histórico —y el hecho mismo de escogido a dedo, forma legal de hacerse— ni podrá comprender su papel implícito en la escogencia: recibir órdenes presidenciales para votar en contra de lo beneficioso para el país y a favor del empeoramiento de la democracia de cartón terminada de afianzar con este desgobierno, aunque iniciada desde hace varios períodos presidenciales. La Corte Suprema de Justicia se encuentra también tambaleando, y el Tribunal Supremo Electoral provoca vergüenza ajena. La horda política está ahora sin control, luego de un proceso iniciado con paciencia desde hace años.

El exministro de Cultura José Luis Chea Urruela presentó dos conceptos en su columna de ayer. Uno, “la democracia como simulacro”, idea clara y verdadera, porque eso precisamente sucede en nuestro país por las acciones de unos y las inacciones de otros. El segundo, “Guatemala, Estado suicida”. Por ser el suicidio un auto-asesinato, por decirlo así, lo ocurrido en el país no cabe en ese concepto. El Estado de Guatemala, como ente jurídico necesario para la convivencia social, no se está suicidando —es decir, no se está matando a sí mismo—, sino está siendo asesinado a mansalva, con todos los agravantes posibles. No es tan notorio a causa de la falaz corriente negacionista de la necesidad del Estado y de considerarlo enemigo de la libertad individual.

Asesinan a pausas al Estado los corruptos, principalmente, pues así se apoderan del poder, con plena conciencia, porque sus únicos nortes son el compadrazgo, la indignidad, el latrocinio, llevados a tal punto de haber despertado las alarmas en los países amigos, en especial Estados Unidos y los de la Unión Europea, donde se rechaza, por ejemplo, calificar de “error administrativo” a la desaparición de vacunas contra el covid-19 y no explicar por qué causas fue escogida precisamente esa y no otras. Está claro que no resulta exagerado calificar a la Guatemala de hoy como una mezcla entre Xibalbá y Macondo. Cuando esto sea entendido por un grupo suficientemente mayoritario de la población se facilitará acatar las advertencias de quienes nos miran con lupa.

ESCRITO POR:

Mario Antonio Sandoval

Periodista desde 1966. Presidente de Guatevisión. Catedrático de Ética y de Redacción Periodística en las universidades Landívar, San Carlos de Guatemala y Francisco Marroquín. Exdirector de la Academia Guatemalteca de la Lengua.