Liberal sin neo

Hablando en clave

Fritz Thomas fritzmthomas@gmail.com

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Al fondo del escenario del video se ve una pasarela aparentemente situada en un tramo de carretera, se escuchan instrumentos de percusión en un ritmo continuo, monótono. El escenario es una instancia del paro organizado el jueves 30 de julio. La protagonista es una mujer mayor, en traje indígena, hablando frente a las cámaras y micrófonos. “Estamos cansados de la pobreza, de la miseria en la que han caído nuestras comunidades”. Tiene razón en su motivo de estar cansada de la pobreza, de la miseria, de un sistema que ofrece pocas oportunidades de superación para un segmento grande de la población, especialmente rural; en lo que va del año, varias decenas de miles de guatemaltecos han migrado al norte, cansados.

La señora continúa su narrativa, explicando los motivos de la pobreza y miseria. “Por las hidroeléctricas, los monocultivos, las extracciones mineras”. Aquí se empieza a entender el idioma que utiliza, puesto que habla en clave al entendido, empleando los vocablos de rigor que delatan una forma de entender el mundo, una persuasión ideológica y agenda política. Los pobres son víctimas y los victimarios son las hidroeléctricas. Es un argumento falaz; no hay relación causal, la pobreza y la miseria no son causadas por las hidroeléctricas y este razonamiento solo puede entenderse como un discurso aprendido.

Por el contrario, sin las hidroeléctricas la energía eléctrica sería mucho más contaminante, cara y escasa; el beneficio social que generan supera por mucho el costo de los recursos que emplean. La forma de entender el mundo que este discurso refleja considera que la energía eléctrica es un “derecho humano”; otros tienen la obligación de cargar con el costo de proveerla de manera gratuita, o al menos subsidiada. Es más, la energía eléctrica se tiene que “nacionalizar”, bajo el supuesto de que la sociedad estará mejor servida si es controlada por funcionarios públicos, políticos de turno y sindicatos. Mejor si es “autónoma”.

Las extracciones mineras tampoco son la causa de la pobreza y miseria; prácticamente no hay, merced de los “activistas de derechos humanos”, bañados con esa misma forma de entender el mundo. Ya que los minerales pertenecen a los guatemaltecos, es decir, a todos, es preferible que queden bajo el suelo o mejor aún, sean “socializados”: controlados por los políticos de turno, funcionarios y sindicatos.

El discurso procede: “Y encima todos los robos que hacen con todos los proyectos pactados con los empresarios nacionales [e] internacionales”. Tiene razón en parte; el saqueo del gasto público y la “inversión” en proyectos es inmoral, dañino e inadmisible. Estos son pactos entre ladrones y embusteros y es mal uso del lenguaje llamarlos empresarios. El discurso erróneamente identifica al empresariado como una clase de persona que causa pobreza y pacta para robar. Ladrón es ratero, independientemente de su oficio o profesión.

El video se corta cuando la señora manifiesta: “Por eso y… [supongo que lee el cartel] el despido de Juan Francisco Sandoval”. Se puede estar en desacuerdo con el despido del fiscal Sandoval, pero relacionarlo con las hidroeléctricas, monocultivos y extracción minera que producen la miseria y pobreza estira la imaginación, promueve la mentira y manipula.

Indoctrinar para generar conflicto produce precisamente eso, conflictos. Las causas de la pobreza son sobradamente conocidas; no las provocan quienes producen de manera honesta ni se resuelve señalando víctimas y victimarios. Hay que trabajar las causas de la prosperidad, que no es con bloqueos, a menos que la agenda sea otra.