Catalejo

Hoy, la CC es parcial y no cumple promesas

Mario Antonio Sandoval

La Corte de Constitucionalidad, al aceptar ayer de hecho la participación electoral de Sandra Torres, de la Unidad Nacional de la Esperanza, confirmó su sospechada parcialidad en favor de esa cuestionable candidata, ayudada antes por un Ministerio Público dirigido por Consuelo Porras. Los anteriores fallos contra las aspirantes Zury Ríos y Thelma Aldana podían ser sujeto de discusiones y de interpretaciones, pero esta vez ello no es posible. La decisión polariza a los votantes, incrementa la posibilidad de aún más ausentismo, y con ello la importancia porcentual de los votos duros a su favor. Por aparte, convierte a la lucha electoral en una batalla por lograr el segundo lugar, para aprovechar el enorme antivoto antitorrista. Los integrantes de esta institución deben decir nombres.

Un día antes, la CC dejó fuera a Thelma Aldana, quien —así como Zury Ríos— no tiene muerta su carrera política, con la diferencia de ser posible su futura participación para lograr la primera magistratura, si así lo decide. Su participación en el programa de Fernando Del Rincón, en CNN, había estado bien para su causa, hasta cuando decidió apoyar de hecho la candidatura de Thelma Cabrera, del Movimiento de Liberación de los Pueblos, brazo político de Codeca, causante de un poco comprendido desprestigio a los grupos indígenas, como consecuencia de esa equivocada política de aprobar y fomentar el robo de energía eléctrica y de toma de carreteras. Esa frase tendrá consecuencias entre el ala del centro de los simpatizantes de Semilla. Fue otro craso error.

En cuanto a la participación, los seguidores de Aldana y de Ríos suman alrededor de 26% del total. Si la mitad de ellos no votan o lo hacen nulo, la participación sería de bastante menos de la mitad, tal vez tres millones de votantes. De esta cantidad, el voto duro de Torres suma 900 mil votos (si se repite lo logrado en la primera vuelta del 2015). Se acerca entonces a lograr el millón y medio de votos necesarios para la peor de las posibilidades para el país y su ahora tan tambaleante democracia: una victoria en primera vuelta, por primera vez en la historia nacional. No lo creo, pero es necesario considerar esa posibilidad para establecer las estrategias necesarias a fin de reducir ese resultado. Si es terrible en segunda vuelta, en primera vuelta es aún peor y de peores consecuencias.

Apenas quedan 23 días para las elecciones. No se debe olvidar otro factor fundamental: la integración del Congreso, tan desprestigiado pero tan importante para las decisiones políticas del país. Los partidos impresentables como la UNE, FCN-Nación, Unionista, Todos y Viva colocarán diputados en el hemiciclo y pueden afianzar al Legislativo en su papel de freno de desarrollo político del país, posibilidad segura a causa de la vergonzosa cantidad de tránsfugas y de otros personajes casi siempre oscuros, culpables en buena parte del actual secuestro del Estado de Guatemala. La ciudadanía tiene ahora no solo el reto de pensar a quién otorga su voto, sino meditar acerca del pasado lejano, cercano o inmediato de quienes luchan por lograr al apoyo electoral.

Otro efecto negativo, producido por los peores políticos y sus financistas, es la posibilidad de crear una campaña de desinformación en contra de la prensa y de las encuestas profesionales. Por aparte, la supuesta victoria relacionada con la Ley de Femicidio fue pírrica (porque tuvo muchas pérdidas en las mujeres seguidoras) y contraproducente (porque su efecto fue contrario). La decisión tomada ayer por esa CC complaciente y comprometida va en la misma línea, así como el súbito viaje del representante de la Usac, José de Mata Vela, al atrasar alrededor de dos semanas el veredicto. Queda claro cómo es la triste realidad de la interpretación de los temas político-legales, pero, pese a todo, votar nulo o blanco y no ir a votar es un crimen contra el país.