Pluma invitada

Impactos y desafíos de la pandemia en América Latina y el Caribe

El mundo vive una crisis sanitaria, humana y económica sin precedentes en el último siglo y que evoluciona continuamente. Para reflexionar sobre los problemas críticos que viven los países de América Latina y el Caribe, con una visión al futuro, la Unesco convocó a una reunión virtual internacional de alto nivel, coordinada por su oficina en Guatemala. En dos paneles, moderados por los subdirectores de la Unesco, Firmin Matoko y Gabriela Ramos, participaron la premio nobel de la Paz Rigoberta Menchú; Boaventura de Sousa Santos, Universidad de Coimbra; Abel Prieto, Casa de las Américas; Simone Cecchini, Cepal; Saskia Sassen, premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales; Michelle Mycoo, coordinadora del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la ONU; Pablo Gentili, del Ministerio de Educación de Argentina; y John Antón Sánchez, Instituto de Altos Estudios Nacionales del Ecuador.

El evento dio inicio con una invitación de la directora general de la Unesco, Audrey Azoulay, a aprender de una crisis que ha sacado a luz las brechas sociales, económicas y para el desarrollo persistentes, ha exacerbado las desigualdades y mostrado el impacto en la carencia de cobertura de seguridad social, para las poblaciones vulnerables, especialmente las personas indígenas, las niñas y las mujeres, conforme el virus fue avanzando. Destacó que la Unesco puso en marcha la movilización de la solidaridad de la comunidad internacional a través de la Coalición Mundial por la Educación y los sectores de las Ciencias Sociales y Naturales, de Cultura y de Comunicación e Información de la organización.

La Dra. Rigoberta Menchú planteó la pandemia como una encrucijada para la humanidad, que marca un antes y un después. Refirió que antes de la pandemia ya había desesperación en la humanidad, como se manifiesta en las grandes migraciones. Dijo que la pandemia nos muestra una realidad espeluznante de falta de protección desde los Estados para los más afectados. La pandemia nos ha dado la lección del retorno necesario a la familia y los saberes ancestrales, a la Madre Tierra. Y este es un reto para el humanismo, porque tiene que haber una dosis de humanidad en todo lo que vamos a construir para el futuro.

Boaventura De Sousa Santos, pensador e intelectual de la actualidad, expresó que la primera lección que nos trae el virus es que esta pandemia ocurre dentro de otra pandemia, que es el neoliberalismo. “Los mercados no son todo en la vida. Con la pandemia, la gente no pidió protección al mercado, sino al Estado”.

De Sousa planteó que el virus no es democrático. “En países se dio prioridad a la vida, pero en otros se le dio a la economía, como si la economía pudiera prosperar encima de un monte de cadáveres”. De Sousa llama al virus “un pedagogo cruel”, cuya enseñanza más importante es que la Madre Tierra nos pide terminar el modelo actual de desarrollo ante la hecatombe de la destrucción de la naturaleza.

Señaló que entramos en un período de transición paradigmática, con tres escenarios a futuro, de los cuales solamente el tercero produciría un cambio real de modos de vida, de producción y de convivencia; en el cual es esencial el conocimiento ancestral de los pueblos.

Simone Cecchini, de la Cepal, dijo que América Latina es el epicentro de la pandemia, con 300 mil muertos que representan un tercio del total de muertos en el mundo por coronavirus en una región que no estaba bien antes de la pandemia. Antes de la pandemia, gran parte de la población no accedía a derechos sociales, económicos y culturales, con un total de 54% de trabajadores informales. A ello se suma la alta conflictividad social por el descontento popular generalizado reclamando cambios estructurales en los países y la protección social de los estados, ya que quienes no acceden a sus derechos y a condiciones mínimas de empleo y desarrollo, no pueden acceder a educación a distancia, tecnologías y servicios básicos, sino por el contrario, sufren de hacinamiento, carecen de servicios de salud, agua y saneamiento.

Cecchini también expresó que hablar de América Latina es hablar de diversidad de estadísticas y de escenarios políticos y sociales. Según datos y proyecciones de Cepal, la región puede esperar una caída del producto interno bruto (PIB) del 9,1% en 2020, un descenso en la actividad económica de tal magnitud que llevará a que el nivel del PIB per cápita de América Latina y el Caribe sea similar al observado en 2010, es decir, se espera un retroceso de 10 años en los niveles de ingreso por habitante, según el Informe especial Covid-19 N⁰ 5 del 15 de julio de 2020.

Una de las expresiones positivas de la crisis es que ha habido un estallido del pensamiento, de la imaginación, del reclamo de dignidad de los sectores más afectados, dijo el coordinador del evento y representante de la Unesco en Guatemala, Dr. Julio Carranza, retomando algunas de las ideas expresadas. Resaltó las coincidencias expresadas sobre la urgencia de rescatar el Estado y las políticas públicas, como instrumentos de la democracia. Expresó la preocupación sobre el acceso desigual a la educación a distancia, así como por la vuelta a la educación presencial que tendría que plantearse con cambios fundamentales, aumentar la inversión en educación y combatir las desigualdades.

Enfatizó que es necesario reforzar la democracia en su sentido esencial y encontrar salidas que respondan a los intereses más nobles de la humanidad. Rescatar los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la consigna de que hoy debemos reforzar, más que nunca: “no dejar a nadie atrás”.

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