Liberal sin neo

Imperativo que rediseñemos el mundo

Fritz Thomas fritzmthomas@gmail.com

Las élites de la ingeniería social están trabajando a marcha forzada; no quieren desperdiciar una buena crisis. “El mundo debe actuar conjunta y rápidamente para rehacer todos los aspectos de nuestras sociedades, desde educación a contratos sociales y condiciones de trabajo. Debemos construir cimientos enteramente nuevos para nuestros sistemas económicos y sociales”. Estas palabras podrían atribuirse a Lenin, Stalin, Hitler o Mao, que en el siglo XX pretendieron reinventar la civilización, provocando decenas de millones de muertos, en su intento de darle forma a la sociedad para ajustarla a su visión. Pero la cita no proviene de uno de esos caudillos mesiánicos del siglo pasado, sino de Klaus Schwab, director y fundador del Foro Económico Mundial (el Foro), una oenegé internacional, entre las más influyentes del mundo, basada en Suiza. Se autodefine como “la” —no una, sino la— “organización internacional para la cooperación público privada”. Es financiada por grandes corporaciones globales. Jefes de organizaciones multilaterales y estrellas activistas de Hollywood no faltan a su gran evento anual, en Davos, Suiza; es la crème de la crème de oenegés.

La última reunión del Foro de Davos se realizó de manera virtual en mayo-junio 2020, generando la propuesta conocida como “The Great Reset”, que se traduce como El gran “reseteo” —reinicio, reajuste o recomposición—. La propuesta fue develada por el príncipe Carlos del Reino Unido, quien alabó la agenda del gran reseteo: “Tenemos la oportunidad de oro de apoderarnos de algo bueno de esta crisis [la pandemia] —su onda de choque sin precedente bien podría hacer a las personas más receptivas a grandes visiones de cambio”. Shwab declaró que “la pandemia representa una rara pero angosta ventana de oportunidad para reflexionar, reimaginar y reiniciar nuestro mundo, para crear un futuro más sano, equitativo y próspero”. En su participación virtual, Antonio Guterres, secretario general de la ONU, señaló que la pandemia ha “expuesto nuestra fragilidad ante el cambio climático, la desigualdad insostenible y el desorden en el ciberespacio… Es imperativo que reconstruyamos, rediseñemos y rebalanceemos nuestro mundo”.

¿Quiénes somos “nosotros”, los que debemos reimaginar y rediseñar el mundo que proponen estas élites? Cuando Shwab proclama lo que debe hacer “el mundo”, se refiere a una agenda para jefes de gobierno de los países más poderosos, presidentes de las grandes corporaciones, dirigentes de organismos multilaterales —ONU, Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional— y líderes de oenegés, reunidos virtualmente en Davos, que, parafraseando a Bastiat, ven a la sociedad como arcilla a la que sus manos darán la forma deseada. Son los mismos que vuelan en jet privado para reunirse a discutir sobre lo que tienen que hacer los demás para combatir el cambio climático.

Antes de la pandemia, era impensable que gobiernos alrededor del mundo ordenaran el encierro masivo y el cierre de empresas y que la población obedeciera sumisamente. Gobiernos han saboreado hasta dónde pueden ejercer su poder sobre poblaciones temerosas. Élites hipertecnócratas y burócratas ven ahora una “ventana de oportunidad”, pensando que su agenda dirigista puede ser impuesta a sociedades “receptivas”. La ingeniería social es en nombre del cambio climático, la desigualdad… y la pandemia. Basta informarse cuidadosamente de la agenda del Gran reseteo, para entender que todas sus aspiraciones exigen inevitablemente creciente concentración de poder y control sobre la vida y patrimonio de las personas. Esta ola viene fuerte.