Catalejo

Incapaces no deben seguir en Aeronáutica

Mario Antonio Sandoval

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La absurda insistencia gubernativa para mantener en Aeronáutica Civil a gente incapaz e irresponsable puede dejar al país sin comunicación aérea internacional. Veinte entidades turísticas, ante el imperdonable apagón pasado, señalaron la realidad: fallas en los muelles de abordaje, aire acondicionado que no funciona, insuficiente seguridad en los alrededores y el ingreso de personas no autorizadas, suciedad en las áreas públicas y baños sin papel ni jabón, ausencia de señalización interna y externa, goteras, mal estado de alfombras. Esa es la descripción de una terminal aérea del quinto mundo.

No es necesario hablar más. El despido de esta gente no puede esperar y su sustitución por personal con capacidad y experiencia es inaplazable. Si alguna línea internacional decide no volar al país por estas causas la seguirán las demás, y con toda razón, y de ese efecto será imposible recuperarse en poco tiempo. Los daños por el apagón del viernes no solo son económicos, sino también de imagen. Los pasajeros afectados por cualquier causa señalarán esto, y ahora quienes deban usar La Aurora tienen toda la razón para estar nerviosos, al penetrar la desconfianza, nacida porque estas increíbles muestras de irresponsabilidad han sido recurrentes.

La persistencia de pensar, por ejemplo, en la capacidad de alguien para este puesto de tan enorme importancia internacional para la imagen del país, solo solo porque se le considera dispuesto a participar en los negocios controlados por ese cargo, así como de estar en disposición de tomar decisiones a todas luces inconvenientes. Por ejemplo: la posibilidad de entrar a la pista casi sin ningún control, con puertas carentes siquiera de candados, por no mencionar personal capacitado y consciente de la gravedad de ejercer ese puesto a causa de ser un recomendado por algún cabezón inepto. Da rabia…

Fondos a las mipymes

Los muchos millones de dólares para el Triángulo Norte, anunciados por la vicepresidenta Kamala Harris, serán usados sobre todo para permitir a las grandes empresas crear pocos empleos, con mucha inversión. Pero el dinero para beneficiar a las empresas mínimas, pequeñas o medianas es mucho mejor, al necesitar menos fondos, convertir a los dueños en empresarios y aumentar los empleos para personas con poca preparación. Veinte mil de estas empresas, con cinco trabajadores, suman cien mil nuevos empleos, lo cual sí hace una diferencia significativa y contribuye al desarrollo del país.

Se debe tratar de llevar el beneficio a trabajadores deseosos de independizarse pero imposibilitados por no ser sujetos de crédito de la banca privada nacional. El capitalismo es una idea político-económica basada hacer de más personas un empresario, mejor si es la fuente única de ingresos para familias de pocos recursos. Las malas consecuencias emanan casi siempre del cumplimiento exagerado del egoísmo y de la contraproducente actitud de no cumplir con las leyes laborales y el pago de los impuestos. Esto es sobre todo notorio en los países latinoamericanos con liberalismo político y económico.

El capitalismo pequeño tiene muchas ventajas. Toma en cuenta a las mujeres, víctimas abandonadas del machismo, viudas o con poca educación, pero no por ello sin posibilidad de avanzar económicamente mientras ejercen de jefas de hogares monoparentales. Este tipo de empresas ayuda a no romper la unidad familiar a causa de la forzosa, cara, peligrosa y a veces mortal y fracasada migración al norte con el riesgo a la vida y la dignidad, además de los engaños de los coyotes. Los pequeños empresarios de todo tipo las defenderán a capa y espada de las acciones de gobiernos dictatoriales.