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Inversiones en infraestructura

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El Gobierno pretende reactivar la economía a través de obras públicas, a través de más endeudamiento. Lo justifican para superar la crisis provocada por las medidas restrictivas que afectaron el crecimiento económico este año debido a la pandemia. Nada más lejos de la realidad.

Es verdad que al país le caerá bien inversión en infraestructura, pero para nada necesita que el déficit fiscal siga siendo enorme y mucho menos que el endeudamiento siga aumentando más de lo que ya está. Se quiere mejorar, ampliar y fortalecer el servicio de carreteras e infraestructura en general. Entonces, ¿por qué no crear las condiciones para que quienes tienen capital inviertan en infraestructura en el país? De esta manera evitamos el incremento en la carga impositiva a futuro.

Se nos olvida que toda la deuda del Gobierno tiene que salir del bolsillo de los ciudadanos. Precisamente estos impuestos para pagar la deuda, en especial los progresivos que afectan el capital y las inversiones, constituyen el principal freno de la creación de la riqueza.

Los impuestos progresivos los pagan los que mayor riqueza generan, pero los sufren los más pobres. Los más ricos, con sus inversiones en máquinas y herramientas que incrementan la productividad, generan más oportunidades para todos a través de precios más bajos y competitivos de sus productos, así como generación de empleos y mayores ingresos para los trabajadores y la población en general. Por ello, el impuesto progresivo sobre la renta afecta más al pobre que al rico y disminuye esas oportunidades de mejora de vida de los más pobres.

En los últimos años hemos visto cómo la Inversión Extranjera Directa (IED) ha venido cayendo. Tal como se contabiliza en Guatemala incluye la reinversión de los propios guatemaltecos por un lado y la que viene del extranjero por el otro. Esta última es mínima. De los US$998.2 millones de IED del año pasado, apenas US$84.1 millones fueron nueva inversión extranjera (este dato y otros se pueden revisar en el Informe Semestral Guatemala de Enero a Junio 2020 por “Market Trends” https://trends.ufm.edu/). Es una nada, una pena. Solo con una enorme inversión de capital puede reactivarse positivamente la economía del país.

Ahora bien, ¿por qué no hay más inversión privada en infraestructura en Guatemala?, ¿por qué no hay más inversiones como la VAS, por ejemplo? Porque estamos llenos de permisos y reglamentos que no son nada amigables con las inversiones en infraestructura. Se necesitan muchos trámites, licencias, permisos, estudios para poder llegar a hacer una inversión enorme en carreteras. Para poder tener puertos y aeropuertos privados hay impedimentos. También los hay para carreteras, si es que es una carretera que no tenga una carretera pública que lleve al mismo sitio, lo cual es una verdadera tontería, ya que le da un monopolio al Gobierno para que sea el único que haga infraestructura hacia ciertos lugares con fondos provenientes de impuestos. A esto debemos sumarle las resoluciones de la Corte de Constitucionalidad, frenando proyectos de enormes inversiones que ya estaban operando en el país. El Gobierno ha sido incapaz de emitir un simple reglamento para realizar las consultas del convenio 169 de la OIT (Organización Internacional del Trabajo). Este riesgo es enorme. Recordemos que el capital fluye como el agua, busca su nivel donde hay mayor rentabilidad y menor riesgo.

El Gobierno debe simplificar la estructura tributaria, no seguir endeudándose y mucho menos incrementar la carga fiscal a futuro para no frenar el crecimiento económico. Debe concentrarse en su función primordial que es seguridad y justicia, la cual no está cumpliendo.