Catalejo
La carrera USA-China para conquistar la Luna
Artemis 2 envió fotos del área oscura de la Luna, mejores a las ya tomadas y comprobadas el año pasado por China.
El único descenso humano a la Luna ocurrió en 1969, cuando tres astronautas de la NASA llegaron al satélite natural terrestre y lograron avances importantes en el conocimiento lunar. Ahora, el Artemis 2 se halla orbitándola con ese mismo fin científico, pero con el agregado de preparar dentro de varios años, tal vez muchos, una base humana de largo tiempo y tamaño desde donde sea posible lanzar un cohete hacia Marte, algo imposible en este momento. Las fotografías tomadas y enviadas tecnológicamente a este planeta permiten al ser humano observarlas por segunda vez, pues se recibieron anteriormente datos provenientes de una base de China, a partir de 2020.
Es emocionante para un altísimo porcentaje de los seres humanos conocer cómo es el misterioso lado oscuro de la Luna, lo cual sí se realiza por primera vez. China hizo dos viajes, uno en el 2019 y el otro el año pasado, en misiones confirmadas por la comunidad científica internacional pero no por ese país, a causa de su tradicional estilo de mantener en secreto sus avances. Eso demuestra la existencia de una nueva carrera espacial similar a la realizada entre Estados Unidos y la Unión Soviética durante la Guerra Fría en los campos científico y, sobre todo, militar, y comprueba los silenciosos avances chinos envueltos como siempre en el silencio y el misterio. Pero si se analiza desde la perspectiva de la Humanidad como un todo, es un logro de la raza terrícola.
Es emocionante para un altísimo porcentaje de los seres humanos conocer cómo es el misterioso lado oscuro de la Luna, lo cual sí se realiza por primera vez.
La misión de Artemis 2 despierta además el deseo por que todo salga bien y no haya más astronautas muertos en accidentes. Después del éxito del Apolo, las misiones comenzaron a ser consideradas infalibles por el público y el interés de los medios de comunicación, hasta la tragedia del Challenger en 1986. Esta vez dicha cobertura fue total, por la novedad del regreso después de 30 años y con el agregado del temor público por alguna falla a pesar de los avances, así como la desconfianza popular en las informaciones oficiales, algo existente pero muy pequeño en esos tiempos. Ahora, se centra entre muchas personas la utilidad de realizar de nuevo un viaje de esta clase, cuando mucha de la humanidad sufre tantos problemas para poder sobrevivir como sea.
El Artemis 2 y su colega chino compartirán las críticas, a mi juicio muy justificadas a fin de decidir si el dinero debe gastarse para beneficiar a los seres humanos, y cuáles son los verdaderos beneficios para la generalidad, sin importar los diversos criterios ideológicos o politiqueros, sobre todo si son llevados al exceso. Eso es otro tema poco analizado, pero el momento de hacerlo se encuentra cercano, como lo está admitir la sorda confrontación entre Estados Unidos y China por rescatar el debilitado poder de primera potencia mundial o de apoderarse de este puesto gracias a astutos planes con los cuales se piensa hacerlo sin necesidad de una guerra peleada con una mezcla de estrategias distintas aun no suficientemente comprendidas por Occidente.
Para la generación viviente en este primer cuarto de siglo de los años dos mil, es una de las muchas satisfacciones y cambios de todo tipo en los 80 pasados desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. A partir de ahora comenzará una avalancha de nuevos conocimientos de todo tipo, y en cierto sentido se seguirá perdiendo una serie de ilusiones provenientes desde el principio de la raza humana y el inicio de la cultura. Un sencillo ejemplo es la ilusión de pensar cómo se verá con instrumentos el otro lado de la Luna, cuya belleza ha sido posible ver durante los plenilunios, cuando borra algo de la oscuridad doce o trece veces en cada año. Comenzará la curiosidad por ver cómo es ese otro lado, para compararlo con el conocido, tan brillante y bello.