Hagamos la diferencia

La Enca en época del covid próxima a su centenario

Samuel Reyes Gómez samreygo@yahoo.com

La Escuela Nacional Central de Agricultura es un Patrimonio Educativo para Guatemala, ejemplo de educación y formación a nivel nacional. Única entidad autónoma de educación a nivel medio en el país. Bajo el lema de “Aprender Haciendo”, ha forjado peritos agrónomos y forestales que históricamente, han desarrollado el sector agrícola del país. Ubicada en la Finca Bárcena, está próxima a cumplir su primer Centenario, el 20 enero del 2021. Sus cuatro caballerías, residuo del cercenamiento de su finca original de 99 caballerías, es un oasis productivo en los alrededores de la metrópoli en la que ya se convirtió la ciudad de Guatemala. Es también un ejemplo de solidez institucional al permanecer incólume ante el embate de personas y grupos interesados en desaparecerla, pues es un botín intelectual e inmueble apetecible a los ojos de muchas personas, grupos e instituciones. En los tiempos en que Fritz García Gallont, era ministro de Comunicaciones, quiso utilizar sus tierras “para proveer soluciones habitacionales”. Fundadores y dueños de la Universidad Rural han luchado por convertirla en su sede central. Incluso profesores se repartieron lotes aprovechando la incertidumbre jurídica, la que ahora es cosa es pasado pues ya se titularon las tierras a nombre de la ENCA.

Los preparativos para celebrar el Centenario se han ralentizado por la actual crisis del COVID-19. Sin embargo, sus egresados que acuden a las instalaciones religiosamente todos los años a finales de mayo a celebrar el Día del Árbol en una impresionante celebración donde se reúnen más de tres mil de ellos, volvieron a reunirse este año, pero utilizando la tecnología, por medio de las plataformas virtuales como Zoom, Facebook Live, Google Meet entre otras, simulando cada grupo en Internet, los toldos que se colocan en el Arboretum de la Escuela, ésta, la última fiesta previa al primer Centenario de la Institución, que se pensó iba a ser apoteósica, resultó también suigéneris por haberse celebrado en forma virtual por primera vez en la historia de la ENCA. Próximamente saldrá a luz, editado por la Asociación de Peritos Agrónomos y Forestales, el “Libro de oro del I Centenario de la ENCA” que es una recopilación profesional historiográfica tanto de datos duros y oficiales como de memorias y recuerdos de los protagonistas de cada época. Mucha de la historia de la institución ha sido investigada por el doctor Julio Hernández, egresado de la Escuela quien en paralelo publicará un libro de la historia de la ENCA. La ENCA no ha dejado de trabajar durante esta emergencia, hay varios frentes de trabajo, unos presenciales, otros semipresenciales, otras totalmente a distancia. La actividad académica, que es fundamental se está trabajando a distancia, haciendo uso de diferentes medios para alcanzar a la mayor parte de la población estudiantil, tales como la plataforma educativa propia (Moodle institucionalizado), office 365, zoom, WhatsApp y otras redes sociales.

Lamentablemente algunos estudiantes no han podido conectarse, algunos por la ubicación de su vivienda (no tener cobertura de internet o teléfono) y otros por carecer de un dispositivo adecuado para participar en esta modalidad de educación. Es importante establecer un modelo que sirva de ejemplo a los otros de centros de Educación Agrícola que la Escuela coordina, al asegurar la conectividad con los alumnos. La razón de ser de la escuela, al final son sus estudiantes, y su herramienta didáctica el “Aprender Haciendo” por lo que debe de invertirse en dotar de equipo y servicio de internet a los estudiantes de escasos recursos, para que la totalidad puedan continuar recibiendo sus clases y sincronizarse con los sistemas de producción que han continuado funcionando. Las unidades de producción primaria y agroindustria, deben de incrementar ahora su producción y probarse sistemas remotos manejado por los propios estudiantes desde sus domicilios.