Opinión

La buena noticia

La mala política está al servicio de los corruptos

La vieja o mala política que ha gobernado hasta hoy, defensora del status quo, del régimen que se sostiene por la dinámica perversa de la corrupción y la impunidad, es la principal responsable de la crisis que vive el país y del empobrecimiento de la población.

Es la política del pacto de corruptos, cuyos rostros la población bien informada conoce. La integran políticos, militares, empresarios, burócratas y ciudadanos manipulados. Está presente en el Congreso con más de 80 diputados, en el Organismo Judicial con numerosos jueces y magistrados venales, en el Ejecutivo, donde la cabeza y lo ministros, manejados como títeres por poderes oscuros y nefastos, están llevando al despeñadero a la nación entera. Y en ciudadanos desinformados por netcenteros, por medios y periodistas faferos.

El pacto de corruptos es una amenaza a la paz y un fuerte obstáculo a la justicia, un daño irreparable al estado de Derecho y un freno al desarrollo social. Ellos son capaces de romper la institucionalidad a toda costa y de violar las leyes. El bien común no está en sus mentes ni el buen gobierno en el horizonte de su quehacer político. El actual gobierno perdió legitimidad y es moralmente inaceptable.

Ante esta embestida de los corruptos y ladrones, las organizaciones sociales y la población han de estar vigilantes y bien informadas, han de mostrar madurez ciudadana, capacidad de discernimiento y responsabilidad para no caer en provocaciones. Es probable que se desencadenen mecanismos de terror, de criminalización y de violencia represiva, como sucede en Venezuela y Nicaragua. Esta gente es capaz de lo inaudito, dada la torpeza con que actúa. Hay que estar atentos y ser críticos.

Según las enseñanzas de Jesús y dada la situación que vivimos, la consigna es “Paz a esta casa”. Es decir, paz en esta nación tan golpeada por los corruptos, y por una oligarquía sin alma y ambiciosa. “Dar la paz está en el centro de la misión de los discípulos de Cristo”, dijo el Papa. “Este ofrecimiento está dirigido a todos los hombres y mujeres que esperan la paz en medio de las tragedias y la violencia de la historia humana”.

Ciertamente asistimos en estos días a situaciones de “tragedia” y de “violencia”. De tragedia, porque democráticamente hemos retrocedido muchos años, también en la lucha por la justicia y la paz. De violencia, porque están destruyendo el estado de Derecho y la nación entera, arremeten contra la Corte de Constitucionalidad y el mismo sistema de justicia, el Tribunal Supremo Electoral y la Procuraduría de los Derechos Humanos, la Cicig y toda institución que denuncia su erróneo proceder y sus delitos.

Ante la debacle, como un tsunami, provocado por el pacto de corruptos, “el desafío de una buena política” es tarea de todos, también de las comunidades cristianas. El reto de construir una “buena política” es el compromiso de toda una nueva generación de políticos y de toda organización de la sociedad civil que lucha por el “buen vivir” del pueblo y en contra de la impunidad y la corrupción.

“La paz es como la esperanza”, dice el Papa, citando a Charles Péguy; “es como una flor frágil que trata de florecer entre las piedras de la violencia”. La mala política, con la incapacidad y ambición de sus dirigentes, son los que colocan “las piedras de la violencia” que entorpecen el desarrollo integral del pueblo. Mientras que la “flor frágil” es la paz que se va edificando por todos aquellos que desde el 2015 creemos que es posible vivir en un país libre de criminales, que ahora se sienten envalentonados por el cinismo de este gobierno. “Florecerás, Guatemala”, dijo el doctor Iván Velásquez. Florecerá nuestra patria entre las piedras de los corruptos que gobiernan.

Es hora de enviar a la cárcel, mediante el debido proceso y la valentía de jueces y magistrados, a los representantes de la vieja política, por corruptos y ladrones.