Por la libertad

“Latinoamérica en peligro”

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Octubre ha sido un mes de mucha convulsión en Latinoamérica. Los chilenos sufriendo la destrucción del metro y propiedad privada en general. Los bolivianos aguantando y protestando contra un presidente que se aferra al poder a base de un fraude electoral. Los argentinos vuelven a elegir a un gobierno peronista. Los venezolanos y nicaragüenses aguantando dictadores que siguen usurpando el poder a base de fuerza y terror. Los ecuatorianos también sufriendo las protestas callejeras cuando tratan de enderezar sus problemas económicos. Y los cubanos asesorando a todos estos países para expandir el castrismo, comunismo o socialismo del siglo XXI a todas partes y vivir de ello.

Puedo entender las protestas por diferencias ideológicas. Entiendo el descontento contra los gobiernos que hemos tenido. Es comprensible que la gente se revele contra lo que considera que le disminuye su nivel de vida. Lo que no termino de aceptar es esa agresividad en las protestas recientes, que van cargadas de vandalismo y una violencia destructora de la propiedad privada y pública. Pero esta violencia extrema no es casual ni espontánea. Hay atrás de ello una explicación que considero debemos analizar para comprender mejor lo que está ocurriendo.

Esta explicación es ideológica. El comunismo o lo que es lo mismo, socialismo del siglo XXI, ha fracasado económica y moralmente en el mundo entero. Quienes se aferran a estos sistemas, como Cuba y Venezuela, por ejemplo, lo hacen a base de gobiernos dictatoriales que implantan el temor a la fuerza. Ellos controlan todo. Han expropiado las empresas más grandes e importantes de cada país. En Cuba abolieron, en su momento, la propiedad privada. Los resultados no se hicieron esperar y el país se vino abajo. Su inspiración es atacar a Estados Unidos por cualquier cosa. Las consignas que motivan a los manifestantes en muchos de estos lugares, especialmente los más violentos, es ir contra el capitalismo.

De nada sirve hacerles ver las comparaciones entre países capitalistas y comunistas para demostrarles que los primeros han logrado mejorar el nivel de vida de su gente mientras que los segundos tienen esclavizados a sus pobladores, manteniéndolos en una pobreza permanente. Si hablamos de libertad, vemos la superioridad moral del capitalismo sobre el comunismo. No puede ser moral un sistema donde sus habitantes no son libres para decidir qué hacer con sus vidas, donde todo les es impuesto a la fuerza, hasta a sus gobernantes. Puede que los comunistas ganen alguna vez en las elecciones, pero luego de su desgaste y que la gente se dé cuenta de lo desastroso de sus políticas y formas de actuar no pueden mantenerse en el poder, a menos que cometan fraude y usen la fuerza.

Todos estos movimientos comunistas o del socialismo del siglo XXI han logrado unirse para apoyarse y tener las mismas consignas en todos los países. Esto ocurre en el famoso y desprestigiado Foro de Sao Paulo. Un evento de la izquierda más dura y descarada, donde se escucha a dictadores nefastos despotricar contra el capitalismo y promover la destrucción de mercados y propiedad privada, que suele ser el enemigo número uno de esta ideología.

Lamentablemente esta ideología ha permeado la educación pública en muchos países. Una ideología perdedora y de resentimiento que mueve a los estudiantes a protestar violentamente contra lo que considera que son los opresores. Destruyen, incendian, agreden, lastiman y hasta matan, pero no dan soluciones. No las dan porque no las tienen ni las han tenido nunca. Esa es la ideología comunista o del socialismo del siglo XXI, una ideología de muerte y esclavitud.