Pluma invitada

Lecciones de la Guerra y la Paz

Es para mí un privilegio compartir con el público guatemalteco acontecimientos a los que Rusia asigna especial trascendencia durante este año:

Este 12 de junio Rusia ha celebrado su Fiesta Nacional, siendo un país fortalecido, mirando con confianza hacia el futuro y dispuesta a cooperar con todos aquellos países que estén abiertos para ello sobre la base del principio de la supremacía del derecho internacional y la indivisibilidad de la seguridad internacional. Ahora Rusia es uno de los líderes en la recepción de los migrantes extranjeros, considerándolos como un componente importante del desarrollo de la economía nacional. Ha pagado completamente las deudas de la antigua URSS, es una de las principales potencias espaciales, ha producido y utiliza con éxito un medicamento para tratamiento del coronavirus COVID-19.

En general la Rusia moderna se caracteriza por una situación macroeconómica estable, ejecuta proyectos estatales de infraestructura a gran escala y lleva a cabo una política exterior independiente. En el ámbito internacional siempre ha sido uno de los centros clave, sigue promoviendo una agenda unificadora y, como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas, desempeña un papel equilibrador en los asuntos mundiales. Y, para más opiniones sobre Rusia, es interesante conocer las impresiones de los aficionados al fútbol de diferentes países del mundo, inclusive guatemaltecos, que asistieron a la Copa Mundial en nuestro país en 2018.

También recientemente hemos celebrado el 75º Aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre la Federación de Rusia y Guatemala. En efecto, el 19 de abril de 1945 se realizó el intercambio de notas entre los Embajadores en Washington, Andrei A. Gromyko, por parte de la Unión Soviética, y Eugenio Silva Peña, por parte de Guatemala. Sin embargo, es grato evocar que los primeros contactos a nivel de los jefes de ambos Estados se remontan a finales del siglo XIX —en 1880— cuando el Emperador Alejandro II y el Presidente de Guatemala, Justo Rufino Barrios, intercambiaron por primera vez las misivas sobre su disposición a desarrollar las relaciones amistosas. Por lo tanto, la historia de nuestras relaciones en realidad abarca 140 años. Estas relaciones amistosas han dado buenos frutos para ambos países. Nos preparábamos seriamente para celebrar con dignidad esta importante fecha. Sin embargo, debido a la pandemia de coronavirus, no pudimos llevar a cabo toda una serie de eventos culturales y temáticos dedicados a este aniversario.

No obstante, la Embajada presentó algunos proyectos en su sitio web https://guat.mid.ru. Todos pueden visitar la exposición virtual dedicada al 75º aniversario de las relaciones ruso-guatemaltecas, así como una exposición de acuarelistas de San Petersburgo “Caras de Rusia”, preparada especialmente para el público guatemalteco.
Con motivo de la reciente celebración de los 75 años de la Victoria sobre la Alemania nazi, de la cual poco saben las generaciones jóvenes, es importante dar a conocer aspectos históricos verdaderos e incuestionables de la Segunda Guerra Mundial (que en Rusia llamamos la “Gran Guerra Patria”) que han expuesto historiadores de todo el mundo. Nuestro país defiende firmemente la verdad histórica y el respeto a la memoria de todos los que cayeron, luchando contra la amenaza del nazismo en esa terrible guerra. Por lo cual el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia junto con la Agencia Federal de Archivos de Rusia participa en la creación de la mayor colección electrónica de documentos dedicados a la Gran Guerra Patria y la Segunda Guerra Mundial.

Hemos establecido las estructuras de investigación con Polonia, Lituania y Alemania con el principal objetivo de estudiar los momentos históricos controvertidos y trabajar conjuntamente con los datos de archivo disponibles. Sólo como un adelanto de los muchos detalles que esta temática comprende, la Segunda Guerra Mundial dejó una huella dolorosa en cada familia soviética, en cada casa. No todos saben que la tercera parte de los judíos asesinados y torturados durante el Holocausto fueron ciudadanos soviéticos. La guerra eliminó alrededor del 30% de toda la riqueza nacional, destruyó 1.710 ciudades y pueblos, 70 mil poblados y aldeas, 32 mil empresas industriales y 65 mil kilómetros de vías férreas. Sin embargo, la URSS, utilizando las reservas internas, recuperó su nivel de desarrollo anterior a la guerra en sólo tres años, contrario a la previsión de quienes hablaban de dos décadas o incluso más.

Me alegra de que el material histórico sobre este tema publicado en el diario “El Periodico” el 31 de mayo del año corriente bajo el nombre “Guerra desconocida” haya despertado un gran interés entre los guatemaltecos. También se encuentra disponible en el sitio web de la misión diplomática rusa.

Al mismo tiempo está claro que todavía hay viejas e infundadas teorías sobre la Segunda Guerra Mundial que hasta el momento confunden al público guatemalteco. Tradicionalmente imputan a la ex Unión Soviética el Pacto de Mólotov-Ribbentrop y su protocolo secreto sobre “la delimitación de esferas de intereses mutuos” firmados en agosto de1939. Sin embargo, cabe señalar que la Unión Soviética fue la última de las potencias europeas en concluir un pacto de no agresión con Alemania.

Gracias a este documento nuestro país logró posponer el ataque de los alemanes por dos años, prevenir que Japón declarara la guerra a la URSS y así evitar la lucha en dos frentes. En 1939 el ejército soviético entró en Polonia y regresó solamente los territorios invadidos por polacos durante la guerra en 1920. Es sintomático que ni los EE.UU., ni Gran Bretaña, ni Francia, siendo aliados de Polonia, hayan considerado las acciones de la URSS hacia ese país como un acto de agresión. ¡Así eran las realidades de aquella época!

También es incorrecto igualar a Stalin con Hitler. Como se sabe, el líder soviético asumió el poder en un país atrasado, con un arado de madera y en una penosa situación después de la Primera Guerra Mundial y la sangrienta Guerra Civil en Rusia, pero al morir dejó una poderosa potencia industrial y nuclear. Al mismo tiempo, Hitler finalmente llevó a su exitosa nación a las ruinas.

Después de la Segunda Guerra Mundial fue creado un nuevo orden mundial basado en los principios fundamentales del derecho internacional – respeto a la soberanía nacional, no injerencia en los asuntos internos, derecho de los pueblos a la libre determinación – que deben ser estrictamente observados de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas fundadas también hace 75 años.

Rusia es una defensora firme de estas normas universalmente reconocidas porque sabe bien que no hay ejemplos positivos en la historia moderna cuando después de violarlas se logre el desarrollo estable y exitoso de los Estados. Creo que la situación actual en Irak, Libia, Afganistán y Ucrania, así como en Siria, Venezuela y Bolivia es una respuestaconvincente. La misma Guatemala es un ejemplo elocuente.

El derrocamiento, con la participación de la CIA, del presidente guatemalteco elegido democráticamente Jacobo Árbenz Guzmán, se conoce ahora en detalle gracias a los documentos desclasificados en 1997. Según ellos los EE.UU. reconocen oficialmente que J. Árbenz no era ni el protegido de Moscú, ni el comunista secreto. Los acontecimientos anteriores a estos sucesos trágicos se describen con mayor detalle en el libro Guatemala Sonriente (1955), muy famoso en aquella época, escrito por Norbert Frýd, uno de los principales expertos de Europa del Este en América Central.

Creo que ya es la hora de abandonar el pensamiento inercial basado en los estereotipos anticuados y en términos de la Guerra Fría. Es un momento de buscar los puntos de coincidencias y no de divergencias, actuar desde la posición de la ética humana y la cooperación pragmática y mutuamente ventajosa, especialmente ante los desafíos y las amenazas globales a las que se enfrenta ahora la humanidad.

Estamos abiertos a cooperar con todos países que estén dispuestos a trabajar conjuntamente sobre la base de los principios del respeto mutuo de intereses. Confío en que juntos superaremos las dificultades actuales, ya que nuestra fuerza consiste en unirnos en aras de la prosperidad del mundo y de todos los pueblos de la Tierra. ¡Esta es la lección primordial que, según mi opinión, la humanidad por fin debe sacar después de tantas guerras para vivir en armonía y paz!

 

 

* Por Alexander Khokhólikov
Embajador de la Federación Rusa en Guatemala