Mirador

Lo público como botín familiar

Pedro Trujillowww.miradorprensa.blogspot.com

En este atípico proceso electoral —entre otras cosas— intentan privatizar, cual herencia familiar, algunos partidos políticos e incluir en los mismos a candidatos apenas conocidos en su casa a la hora de comer. Los Arzú, los Lau, los Medrano, los Bac, los Ubico, los Alonzo o los Cabrera, a través del el FCN, el PAN o Todos, han decidido que sus retoños, familiares y allegados ocupen puestos como diputados, aun siendo absolutamente pipiolos. Pero, ¿a qué político le interesa la política más que rentabilizar su puesto? Cuando son cuestionados responden que no es “ilegal” o que nadie quiere presentarse y no les queda “de otra” que enlistar a amigos, parientes o “colaboradoras” más cercanas, como eufemísticamente le denominan a sus parejas. Eso si —¡Dios me libre de no mencionarlo!— con apoyo abrumador y aclamados por las bases del partido, vayan a pensar maliciosamente que son puestos dedo.

Chequee las listas y verá a un montón de impúberes e inexpertos dispuestos a vivir de la política nacional; lo primero no es delito, lo segundo, una falta de respeto al elector. Se engolosinan mientras disfrutan de las mieles de los vehículos asignados, los guardaespaldas o disponen de combustible pasando la factura a los fondos rotativos del Congreso —privilegios que aturden y atolondran a la muchachada—, pero terminan manipulados por los mañosos habituales. Moceríos que apenas han concluido el bachillerato o se limpian solos la nariz y adultos desempleados que se dormirán —como don Jimmy— en las reuniones, porque habitualmente no amanecían antes del mediodía.

Uno de esos muchos es el hijo de actual ministro de Ambiente y Recursos Naturales, aquel que contrató a dos madres de sus hijos —que luego tuvo que despedir— y cuando fue nombrado ministro —y dejó de ser fotógrafo— tuvo que sacar al vástago a quien ahora le encuentra un puesto como candidato a diputado por el partido PAN junto con el nieto de Arzú; otro, incluido en el listado del FCN-Nación, es hijo del vicepresidente Cabrera ¡Qué lindo es el amor!, pero que caro para el contribuyente mantener a familias de gorrones.

Quienes hacen esas listas siguen el principio de: jefe que no abusa pierde prestigio, usan el dedo índice como filtro de calidad académica y carecen del nivel ético para estar en política. Inescrupulosos personajes —inmorales o amorales— que no siempre distinguen el bien del mal y que conceptos como la honestidad, la honorabilidad, la decencia o la ética jamás estuvieron en su vocabulario ni presentes en su conducta. Sinvergüenzas hay en toda sociedad —aunque no es excusa para que sigan ahí— así que tome nota porque deberá votar el próximo junio y decidir qué desea para este país. Aquellos que usted seleccione con su voto serán electos y ocuparán una curul, un sillón presidencial o un asiento municipal. Toda sociedad sin valores, sin principios y sin capacidad para distinguir lo decente y descartar contundentemente lo incorrecto tiene los gobernantes que se merece, que son aquellos que se les parece. ¿Piensa usted asumir su responsabilidad y votar por partidos que no incluyan a personajes cuestionados o a quienes carecen de experiencia suficiente en gestión pública? Esa, y no otra, es la pregunta que debe hacerse antes de seguir manteniendo un sistema clientelar, autoritario y familiar.

Sea libre, en la medida que le dejan seleccionar y no elegir, pero sobre todo sea responsable y recuerde que en esta ocasión el voto nulo tiene valor y es una opción para desechar un proceso electoral que no le gusta ni satisface las necesidades del país.
¿Tomará cartas en el asunto o seguimos con lo mismo?