Hagamos la diferencia

Objetivos de desarrollo sostenible y Plan K’atun

Samuel Reyes Gómez samreygo@yahoo.com

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El 31 de mayo, en el Teatro Nacional se desarrolló una actividad que reunió a los tres presidentes de los diferentes organismos del Estado, un evento en el que se pretendía dar a conocer los avances sobre el Compromiso por la Agenda Nacional de Desarrollo: Los Objetivos de Desarrollo Sostenible – 2030, y su articulación al Plan Nacional de Desarrollo K’atun: Nuestra Guatemala 2032. Estuve presente en el evento y mientras se desarrollaba pensaba: ¿de qué país estarán hablando? En realidad, me pareció una actividad irrelevante y de poco aporte para el país. Casi todo lo que allí se conversó está fuera de la realidad. Cada uno de los presidentes intentó mostrar resultados; lamentablemente no existen. Tomó la palabra el señor presidente del Organismo Judicial y de la Corte Suprema de Justicia. Su participación en realidad dejó más dudas que explicaciones. ¿Cómo puede explicarse que vamos en busca del desarrollo, si el sector Justicia no actúa con la celeridad que se necesita en el país? Prueba de ello es que, en los principales casos destapados sobre corrupción, a la fecha no hay personas juzgadas. Las cárceles están llenas de presos no condenados, esperando que la justicia se aplique o los declare inocentes. Muchos expresan que la justicia en este país es selectiva. Se aplica con severidad a casos de bajo impacto, mientras se absuelve en casos de alto impacto, por el manejo de influencias que se da dentro del sector.

El turno fue del señor presidente del Congreso de la República, quien fue más realista en su discurso, enfatizando que falta mucho por hacer; sin embargo, no desaprovechó la oportunidad para explicar aportes irrelevantes durante su gestión. El Congreso sigue siendo en este país un ente con productividad baja y se dedica a aprobar leyes negociadas bajo la mesa, dejando al margen leyes importantes que podrían aportar a la Nación. Luego le tocó el turno al presidente constitucional de la República, quien figuraba en el evento como la persona que presentaría los Avances sobre los Objetivos del Desarrollo Sostenible y su articulación al Plan K’atun. Su discurso, como otros similares, completamente alejado de la realidad. Mencionó como ejemplo que uno de los logros importantes había sido la reparación del puente Belice con una de las mejores tecnologías a nivel mundial. Imagine usted: ¿cuál es el aporte de esa reparación al desarrollo del país si no hay ningún aporte adicional en infraestructura? La reparación era un mantenimiento rutinario que debe hacerse. Sus ejemplos fueron en esta misma vía.

En conclusión, el evento fue una actividad, en la cual de lo que menos se habló fue de la realidad en este país. Los coreanos del sur ya nos explicaron que tenemos un plan de desarrollo aceptable, pero que nadie lo respeta. El presupuesto de la Nación está completamente desalineado con los objetivos del Plan, debido a que tiene poco margen de maniobra al tener muchas asignaciones constitucionales que son fijas y en alto porcentaje dedicado a gastos operativos con poca inversión, en un aparato estatal que no está funcionando y que se incrementa cada día más, al punto de que no existe un inventario de los trabajadores públicos en este país. Los políticos han convertido el presupuesto en una piñata pública en la que el más vivaz pega el mejor golpe para obtener la mayor cantidad de recursos, cegado por su avidez de poder, no mide las consecuencias del despilfarro de dinero y lo que hace es aprovecharse de las arcas nacionales.

El Plan, si no es el mejor, es adecuado y contiene los elementos necesarios para buscar el desarrollo. Ojalá el próximo presidente preste atención a lo que contiene, lo lea detenidamente, evite buscar el “agua azucarada” y decida llevarlo a cabo. Para ello tendrá que eliminar mucho del aparato estatal innecesario y poner los recursos a disposición de la búsqueda del desarrollo de este país.