Catalejo
Oriente Medio convertido en polvorín de mecha corta
Es difícil comentar los predecibles sucesos encabezados por Estados Unidos, Israel, Irán y los países árabes.
Por la velocidad con la cual ocurren los hechos en todo el Oriente Medio a partir del ataque para nada sorpresivo de fuerzas militares conjuntas estadounidenses e israelíes resulta muy arriesgado hacer predicciones sobre el desarrollo de los acontecimientos no solo en esa volátil área, sino en el mundo entero, en especial en Occidente. Han pasado, literalmente, pocas horas. Por ello es mejor meditar en los motivos, y hacerlo con independencia de la opinión personal de cada uno respecto a los principales actores, y de los efectos de un hecho indudable: cómo reaccionará la población iraní luego de cuarenta años de adoctrinamiento religioso-político causante de rechazo o de apoyo fanático derivado de la creación de numerosos países árabes independientes al finalizar la Segunda Guerra Mundial, en 1945.
Los ayatolas significan la peor mezcla de gobierno: lo fanático religioso, debido a los dogmas del Islam, de la facción chiita —minoritaria, 85%, seguidora de Alí, yerno de Mahoma— o sunita —minoritaria, 15%—, la cual permite la elección del líder. La idea de libertad religiosa no existe y es rechazada, sobre todo respecto al cristianismo en general. Es un retroceso total porque, previo a la aparición de Mahoma, eran una cultura de enormes avances científicos, literarios, matemáticos (nuestros números y el álgebra). El papel de las mujeres árabes, generalmente de singular belleza y danzas sensuales, no era mejor al de la cultura cristiana de esos entonces, pero la llegada del “ayatolismo” significó monstruosidades como permitir a los fanáticos asesinar en la calle a una mujer por no taparse suficientemente la cara.
La fuerza estadounidense se enfrenta a demasiados enemigos y su principal comandante no es confiable en la firmeza y solidez.
Ya comenzaron a circular videos de mujeres jóvenes marchando y bailando en las calles, quitándose las sábanas negras de vestimenta obligatoria y mostrando largos y recatados vestidos de colores fuertes. Hay miles de iraníes también demostrando su felicidad. Estas primeras horas desde los ataques comprueban la alegría de muchos ante la muerte de Jomenei, sucesor durante 40 años de Jomeini, quien desde su largo refugio de París se aprovechó de la libertad sin límite alguno, incluyendo lo religioso, de Francia, país con barrios enteros musulmanes donde las autoridades policiales no pueden entrar. Ya cometió el absurdo de prohibir la exposición de crucifijos en las aulas, porque “ofende a los musulmanes”. En contraste, Putin astutamente hace tiempo declaró no permitir nada semejante, porque Rusia es un país cristiano ortodoxo.
La realidad actual de Irán implicaba el proceso de convertirse en una potencia nuclear, con el agravante de estar dispuestos a acabar con el cristianismo, despreciado y ahora en riesgo. Esa lógica permite pensar con certeza en el empleo de ojivas nucleares para atacar a los países árabes pro-occidentales (según Jomenei), de toda Europa y tal vez hasta Estados Unidos. Según el italiano Maquiavelo y el estratega chino Sun Tzu, con su libro El arte de la guerra, la sorpresa y el engaño son básicos para lograr la victoria, y al enemigo se le debe eliminar, no dejarlo con alguna capacidad de maniobra, pero tampoco subestimar ni actuar según predicciones propias de sus acciones. Los grandes generales históricos han estudiado su personalidad y la de sus enemigos, pero sobre todo sus defectos, como la vanidad y el orgullo.
La unidad actual Trump-Netanyahu no puede tener la solidez pensada por el entusiasmo ciego de las primeras horas de una guerra imposible de predecir en resultados y duración. La fuerza estadounidense se enfrenta a demasiados enemigos y su principal comandante no es confiable en la firmeza y solidez. Entender eso es fundamental: Irán ya pasó ayer atacando objetivos estadounidenses e israelíes y todo parece indicar un conflicto largo, sangriento y con bajas de efectivos militares de ambos bandos y de civiles inocentes en todo el Medio Oriente. China y Rusia observan y critican, pero no han actuado. Esta será una guerra obligada a causa del peligro del fanatismo de Jomeini. Internamente, la política bipartidista de los intereses personales de los mega-multimillonarios a quienes apoya Trump. (Actualizado a las 20 horas de anoche).