Registro akásico

¿País hostil y egoísta?

Antonio Mosquera Aguilar http://registroakasico.wordpress.com

La República es un asilo sagrado para todo extranjero, y la patria de todo el que quiera residir en su territorio. Este era el artículo 12, sección primera, título II de la Constitución de las Provincias Unidas de Centroamérica de 1824. ¿Cuánto tiempo ha transcurrido? ¿Cómo se ha pervertido el sentido de justicia, de liberalismo, de internacionalismo, de cristianismo y de decencia?

Los fundadores de los países de América Central mantenían con decoro sus convicciones por encima de las habladurías y los consensos pagados. Jamás recibían dádivas para boicotear la independencia. Ya se sabe: existía un clan de cochinos nobletes que ensuciaban el proyecto de libertad. Desde sus almacenes financiaban a forajidos para sabotear a las fuerzas de la unión centroamericana. Lo consiguieron, fraccionaron a la patria grande.

Es curioso, cómo se ha pervertido el progresismo. En Europa, están claras las posiciones de los racistas. Aquellos que argumentan con escenarios futuros para oponerse a los migrantes, son reconocidos, aunque lleguen al gobierno. La derecha conservadora expone sus posiciones xenófobas. Afirman que los recursos del país no alcanzan ni para los nacionales, no hay suficientes puestos de trabajo, bajarán los salarios mínimos, hay carencia de vivienda, se saturarán los hospitales con enfermedades raras. La recomendación consiste en cerrar las puertas. Los migrantes agotarán los fondos de ayuda social, violan a las mujeres, se reemplazará a la población por otros con distinta religión. Aunque ahora los templos cristianos estén cerrados, sin fieles y desiertos los altares, sin sacerdotes o pastores; se oponen a la instalación de nuevos creyentes que con cánticos llaman a la alabanza. La prosternación se generaliza y obstaculiza la banqueta; los nacionalistas extremos patean a los que oran de culumbrón.

Aquí, la borregada está ciega ante su doble moral. Por un lado, se exige que los países reciban a los connacionales que buscan ganarse la vida en el extranjero; por el otro lado, se niegan a recibir a otros viajeros que huyen de peores condiciones a las existentes en el país. Los izquierdistas siempre expresaron su punto de vista con claridad: ¡Proletarios del mundo! Uníos. El internacionalismo significaba por encima de todo, afirmar que todo humano es mi hermana o hermano.

Es portentosa la cantidad de extraviados y de prejuiciosos de mala fe para llenar las páginas de los impresos, las entrevistas radiales y los programas de opinión televisivos. Se desea hacer creer que no existe opinión en contra. Jamás un llamado a la cordura, a las tradiciones de asilo, a la solidaridad internacional. Los únicos que tienen cabida en los juicios de opinión, son los expertos del extremismo, de la degradación del amor fraternal, del odio entre los pueblos.

Enfrente, los funcionarios sin capacidad de explicar su actuación. Se puede aducir que sus entrevistas son editadas en cortes, para aparecer como tontos, en los medios de comunicación social privados. Pero los canales oficiales dan grima. La televisión por internet, está atrasada; presenta noticias de dos años atrás. Los comunicados oficiales no se reproducen en ningún lado. Pero eso sí: las imágenes de media plana del presidente, de su esposa y otros. Así se llenan los espacios gubernamentales; a falta de ideas, fotos descomunales. Parece que también tienen incapacidad de explicar su actuación. Lo que hacen, es resultado de presiones internacionales, jamás de convicción personal. Son la expresión más alta de oportunismo y la conveniencia personal por encima de cualquier ideario.