Catalejo

Palabras olvidadas es posible resucitarlas

Para algunos lectores, este conocimiento no es útil porque es ajeno a los beneficios económicos.

El tiempo de la Semana Santa tiene unas actividades religiosas y otras de descanso, el cual a su vez puede utilizarse para la lectura, ya sea de historia, de ficción, de literatura de los autores conocidos o por conocer. También resulta conveniente aprovecharlo para ampliar el conocimiento del lenguaje, con la idea de mejorar la especificidad del significado de una conversación, discurso o texto de cualquier clase. Algunas palabras son comunes y cualquiera las entiende, pero hay otras de gran valor para mejorar el nivel del vocabulario, lo cual no necesariamente es sinónimo de pedantería, de erudición, es decir de conocimientos de cualquier tipo de materia, ya sea humanística, científica. Este artículo indica algunas de esas palabras poco conocidas pero útiles y necesarias.

Estas palabras demuestran el enorme alcance del idioma español, aunque haya sido abandonado su uso cotidiano.

El conocimiento del significado ayuda a decidir si están siendo utilizadas correctamente o si son aplicables a situaciones específicas en todos los temas. Debo aclarar: me han llegado por correo electrónico varios documentos con algunas de ellas y al haberme interesado porque no las conocía, me parece necesario compartir ese conocimiento. Las enumeraré para explicarlas luego: paligenesia, isagogia, nomotético, corolario y paradigma. Al conocerlas, salta a la vista la necesidad de aplicarlas a la realidad de Guatemala. Un ejemplo anterior muy útil es la palabra estulticia, cuyo significado “cualidad de alguien poco o nada inteligente que se aferra a sus ideas equivocadas”. Desde hace algún tiempo se ha comenzado a utilizar en textos de opinión.

Paligenesia significa renovar, tener cambios profundos o comenzar de nuevo después de una época de decadencia, crisis o destrucción en la sociedad, la nación o el individuo. Para saber si es aplicable se debe primero decidir si hay crisis. La evidente y prolongada crisis política de la Guatemala de hoy demuestra la corrección de aplicarla y de reiniciar desde los principios fundamentales, con nuevas ideas, otras personas en sustitución de quienes han fracasado por incapacidad o por mala voluntad. La isagogia consiste en explicar previamente a una persona o grupo las bases y los conceptos fundamentales de una disciplina complicada, como la política, causante de daños a veces imposibles de curar cuando se convierte en politiquería. Ambos conceptos están relacionados.

La nomotética tiene como fin buscar reglas y leyes universales, como por ejemplo las necesarias para crear una Constitución, la cual será mejor mientras más corolarios tenga, es decir no necesitar una explicación extensa y la explicación sea, además, fácil de entender para toda persona, sin importar el nivel de educación, al ser posible también emplear términos de uso común. La facilidad para la forma de pensar o de actuar es tarea de los paradigmas, consistentes en modelos para interpretar de manera correcta la realidad, cuya característica es ser independiente a la mentalidad humana y por tanto el pensamiento. No son las únicas palabras útiles para comprender mejor cuál es la mejor ruta para seguir y las diferencias en los resultados.

Para algunos lectores, este conocimiento no es útil porque es ajeno a los beneficios económicos, por ejemplo, pero esto sólo encaja en quienes no les agrada la tarea de pensar y de preguntarse si sus pensamientos están cerca de la Verdad, es decir la coincidencia de las cosas, las ideas y los pensamientos con el concepto individual de cada uno. Y también con el lenguaje, por el cual según Sócrates consistente en el resultado de la confrontación de ideas opuestas. Parece complicado, pero se entiende cuando se lee despacio, con una dosis de meditación para entender esas ideas. Ojalá alguno de mis lectores se interese por hacer un ejercicio de este tipo durante el descanso de la Semana Santa y si les es posible, una relectura para aplicar esa comprensión a la realidad de Guatemala.

ESCRITO POR:

Mario Antonio Sandoval

Periodista desde 1966. Presidente de Guatevisión. Catedrático de Ética y de Redacción Periodística en las universidades Landívar, San Carlos de Guatemala y Francisco Marroquín. Exdirector de la Academia Guatemalteca de la Lengua.