Economía para todos

Pérdida de fortuna de empresa familiar

José Molina Calderón josemolina@live.com

La vida y obra de Enrique Neutze Bethenhausen es objeto de un libro inédito del historiador Hernán del Valle Pérez. El libro lleva por título el del personaje investigado. Un resumen del mismo se da a conocer seguidamente.

Miles de folios formaron el expediente del juicio del Ferrocarril de Ocós, y 25 implacables años de injusticia padeció Neutze Bethenhausen que lo llevaron a la tumba a los 66 años de edad, el domingo 1 de julio de 1923. Había declarado: “Dejé a mi familia desamparada y sin los recursos necesarios para subsistir”.

Transcurridos 15 años, ya fallecido, el 2 de marzo de 1935, se consumó la injusta sentencia final en el Tribunal de Casación contra los socios y los hijos de Enrique.

De la fortuna de Neutze Bethenhausen nada quedó de la primera generación. Historiadores y literatos han destacado su lucha y la injusticia que se cebó en su contra. En 1921 se hizo justicia. En 1935 se selló la injusticia.

Las sentencias de los tribunales respectivos fallaron en 1921 en favor de Enrique y sus socios. En apelación en el recurso de casación ante la Corte Suprema de Justicia, en 1935, por influencias del presidente Jorge Ubico, esta Corte falló en contra de los hijos y los socios. Durante esa dictadura no existía la independencia de poderes.

Los descendientes de Enrique Neutze Bethenhausen lograron formar una nueva empresa familiar.

Explica el historiador del Valle Pérez lo siguiente: Alfredo Neutze Monteros, guerrero de mil honorables batallas, hijo de don Enrique, con su hermano Guillermo y el señor Salvador Delgado, fundaron la sociedad Neutze, Delgado y Cía., dedicada a representar casas extranjeras —especialmente alemanas—, con preferencia en exportación de café e importación de medicinas (droguería). Además, don Alfredo fundó y fue presidente de la Sociedad Anónima de Autobuses Auraco.

La segunda generación incursionó en varias actividades hasta lograr situarse en la rama de seguros. Aseguradora General, S.A., se inició en 1950, cuando Neutze Monteros logró que se sancionara el acuerdo Nº 9 del 15 de abril de 1952, de la Superintendencia de Bancos, por el cual se inscribió con otro socio, su cuñado Adolfo Aycinena Echeverría, “Aycinena & Neutze S. C.”, representante de la Compañía de Seguros Assicurazioni Generali de Italia. Hasta su fallecimiento estuvo a cargo de esta nueva actividad.

Su hijo Enrique Neutze Aycinena, de la tercera generación, en 1956, a sus 19 años, comenzó a trabajar como cobrador, en bicicleta; luego en la contabilidad, ajustador y agente de seguros. Transcurridos ocho años, a partir de abril de 1962, invirtió casi dos años en el aprendizaje de seguros, reaseguros y fianzas en Italia. Continuó esa especialización en Londres.

El 20 de noviembre de 1967, a raíz de la promulgación del decreto Nº 473 del Congreso de la República, se organizó Aseguradora General, S.A., contando como socios a Assicurazioni Generali, Alfredo Neutze Monteros y otros guatemaltecos.

En la cuarta y actual generación, Enrique Neutze Toriello se desempeña como gerente general y su padre, Enrique Neutze Aycinena, como presidente de Aseguradora General, S.A. La quinta generación ya empezó a cruzar la mayoría de edad.

Mis conclusiones sobre el iniciador de esta empresa familiar son las siguientes: Fue indudablemente un gran promotor empresarial, con visión de futuro. Sin embargo, sus relaciones con el gobierno de la República no le fueron favorables en los distintos juicios en los que se vio involucrado, falleciendo a los 66 años de edad.