Hagamos la diferencia

Preparándonos para la pospandemia

Samuel Reyes Gómez samreygo@yahoo.com

Inauditas son las declaraciones de la Comisión Presidencial de Atención a la Emergencia Covid-19 (Coprecovid) publicadas en Prensa Libre el 15 de octubre, ¡pero realistas! respecto de que se estima que los casos de coronavirus podrían ser 10 veces más en el país. Estaríamos hablando en estos momentos de más del millón de infectados. El Dr. José Ortiz, director del Observatorio Nacional de Salud, coincide con la Coprecovid en que existe un subregistro, pero él considera que las cifras reales de casos serán 18 veces mayores que las oficiales. Estaríamos hablando de 1.800,000 infectados. ¡Más del 10% de la población actual! Hace cinco meses, en una conferencia que dicté, me preguntaron a cuánto creía yo que llegaría la cifra de contagiados en Guatemala, y me atreví a dar una cifra de 500,000. Después de seis meses me preocupé por el dato que proporcioné, y pensé que había sobreestimado mis cálculos; ahora veo que me quedé corto. Y estamos aún esperando la segunda oleada. Esta noticia no pareció preocupar mucho, no causó mayor impacto en la población guatemalteca, hastiada ya del tema del covid-19 y acostumbrada a la deficiencia de los datos estatales. Al mismo tiempo, se publicó la falta de control y registro de las donaciones realizadas durante la pandemia, culpándose entre instituciones por el descuido. Salen también a luz pública errores en las asignaciones de ayudas que se otorgaron durante este tiempo, al existir personas que se aprovecharon del sistema para obtener recursos sin tener una necesidad real. Hay dudas del uso del dinero aprobado para la emergencia. A pesar de la tecnología actual, el país no ha podido implementar un sistema de rastreo adecuado de los actualmente infectados y muchos guatemaltecos han preferido llevar la enfermedad en el anonimato, so pena de caer en garras del descuidado sistema de salud nacional, prefiriendo hacer sus tratamientos en casa.

El presidente, después de jurar que protegería a los ciudadanos del virus, ahora nos ha trasladado la responsabilidad de cuidarnos y protegernos, por lo que es importante que guardemos todos los cuidados posibles, el uso de mascarillas, el distanciamiento social y la higiene adecuada debería ser la prioridad. Las empresas deben estar conscientes de que necesitan proteger a sus colaboradores, pues un contagio masivo dentro de las mismas provocará una paralización de sus actividades. Es importante que evalúen la necesidad de dejar hasta donde sea posible y productivo a personas en el teletrabajo, pues en este tiempo se ha demostrado que hay mucho trabajo que puede realizarse desde las casas en forma eficiente, lo que además aliviará problemas de tránsito en las congestionadas calles y avenidas de nuestras ciudades. Las universidades deben aprovechar la tecnología actual y trasladar la mayoría de sus actividades al formato virtual; los contagios en los formatos tradicionales pueden ser desastrosos. Universidad Galileo ha sido un excelente ejemplo en este formato. Salvo actividades como laboratorios, convivencia social, casi todo puede desarrollarse a distancia, pues hay herramientas como simuladores, realidad virtual, automatización que permite tener todo tipo de experiencia en forma remota.

Volver a la normalidad de la misma forma como antes de la pandemia sería un retroceso y una demostración de que no aprendimos la lección, pues debemos de sacar todo lo positivo de la crisis que el virus nos provocó, al fomentar nuevas formas de convivencia, más higiene en general, más cuidado del ambiente, más convivencia familiar y más acercamiento a Dios.