Catalejo
Primero de mayo, un prestigio tambaleante
Una oferta de mayores ingresos laborales es motivo válido para cambiar el lugar donde se trabaja.
Esta fecha se celebra el Día del Trabajo, en recuerdo a una exitosa huelga general realizada en 1886 en Chicago, para reducir la jornada laboral de las doce horas a las ocho mantenidas desde entonces. Por ello está relacionada con los sindicatos y confederaciones sindicales. Hoy, el peso específico y el prestigio de estas organizaciones ha disminuido conforme la fuerza laboral dejó de depender tanto de la fuerza física individual. La tecnología es una de las causas, y se agregan los efectos negativos generales debido a las huelgas. No han desaparecido, pero la realidad de hoy es distinta, con tecnología en constante cambio.
El movimiento sindical necesita meditar para no convertir sus manifestaciones en trabas para la movilidad ciudadana.
Las generaciones jóvenes de trabajadores tecnológicos se califican como técnicos, y no les interesa permanecer en una sola empresa. Una excepción la representan los trabajadores japoneses, porque respetan sus tradiciones, consideran su trabajo como un segundo hogar, y esa permanencia se considera un elemento de la familia. Es una diferencia fundamental con Occidente, donde el elemento más importante es la remuneración. Una oferta de mayores ingresos laborales es motivo válido para cambiar el lugar donde se trabaja.
Localmente, los dirigentes gremiales sindicales y las organizaciones laborales, a mi juicio, no han captado los efectos negativos directos para el movimiento sindical al interrumpir el paso de vehículos, por ejemplo, a lo cual se agregan más efectos colaterales. Las inversiones extranjeras o locales disminuyen o no se realizan, porque eso se une a carreteras en mal estado, embotellamientos y otros. En el magisterio, una deficiente educación escolar y las ausencias constantes y huelgas afectan a los escolares, cuya preparación se vuelve precaria y los condena a bajos salarios. El tejido social crea agujeros casi imposibles de reparar o de remendar.
En las relaciones trabajador-patrono el papel de este último es ejercido correctamente en un muy alto porcentaje de casos, y cuando se trata de miniempresas, donde la diferencia entre los dos no está relacionada con el aspecto económico sino con la responsabilidad de obtener las ganancias suficientes para el pago de las planillas. Esto en numerosas ocasiones representa un arduo esfuerzo, sobre todo en las pequeñas empresas y a veces da la impresión de no ser un factor tomado en cuenta por algunos dirigentes para quienes son contradictoriamente opuestos los papeles del personal y de los empleadores. No menciono los casos de quienes de manera intencional tensan las relaciones de ambos, porque estos tienen el factor de la mala intención basada en ideología.
La actual situación económica del país se ha vuelto elemento imposible de soslayar, por las realidades geopolíticas, específicamente en el caso del petróleo. La principal tarea ahora es defender los empleos existentes, aunque sean necesarios algunos ajustes. Por eso, el discurso de los dirigentes laborales no puede ser confrontativo, sino adaptado a los duros efectos geopolíticos ya asomando en el horizonte del incremento de precios en todo. En esas condiciones, la celebración del Día del Trabajo no puede ser similar a la posible en condiciones normales, ni cuando hay terremotos económicos, porque lo son.
Aclaración. El miércoles mencioné la cifra de Q136,412 mensuales como sueldo de la vicepresidenta, Karin Herrera. No es así. Ayer recibí una carta de Daniel Erazo, director de Comunicación Social de la Vicepresidencia, quien aclara la cifra real. Era así, pero hace un año disminuyeron sueldos en el Ejecutivo y quedó en solo Q105,606, “menos las deducciones de ley respectivas”. Era innecesario mencionar los artículos 37, 38 y 39 del decreto nueve de la Asamblea Nacional Constituyente de la República de Guatemala, porque los conozco, créame, y lo interpreto como duda de mi aceptación a esa norma. Ignoro si él la conocía antes de firmar. Sigue siendo una suma muy alta y es mínimo el número de ciudadanos con esa misma suma de sueldo mensual.