Catalejo

Pueden irse o quedar ambas, o sobrevivir solamente una

Mario Antonio Sandoval

Hoy, la Corte de Constitucionalidad tiene en sus manos acabar con las dudas y sobre todo los alegatos en pro o en contra de la participación de Thelma Aldana y de Sandra Torres como aspirantes a la presidencia. El ambiente para ambas está nebuloso pero en mayor grado para la aspirante de la UNE, quien tuvo un revés al verse obligada a desistir de su pretensión de acallar las críticas periodísticas porque, por su ambición, dejaba desamparadas a las mujeres víctimas de la violencia intrafamiliar. Por su parte, el caso de la exjefa del Ministerio Público tiene un factor político e ideológico muy claro, aunque sus errores en actitudes y demasiado escuetas declaraciones públicas la colocaron en una posición de una cuestionable solidez.

La prohibición de la candidatura de Zury Ríos no es producto de la Corte de Constitucionalidad, sino de la Constitución. La CC ciertamente no ha actuado con la celeridad esperada para evitar la innecesaria permanencia de dudas ciudadanas y por ello es culpable de tortuguismo. Debe actuar ahora según la ley y su espíritu en el caso de Thelma Aldana y Sandra Torres, pues en cuanto a esta última es notoria la relación existente entre ella y algunos integrantes de las instituciones político-legales. La contienda podría tenerlas a ambas como participantes, no tenerlas, o tener solo a una. Se sabrá hoy, día de primordial importancia para la historia del país, por las lecciones para todos. Su fallo es inapelable, hecho acerca del cual se puede discutir, pero no cambiar fallos.

Zury Ríos peleó hasta el final. Con Fernando del Rincón, de CNN, se mostró casi agresiva ante preguntas duras. Su compañero Roberto Molina Barreto desbarró en Guatemala. Un exmiembro de la CC no puede calificar de aberrante una decisión de estas —es decir, apartada o desviada de lo normal—, ni mucho menos amenazar veladamente al señalar su imposibilidad de controlar a los seguidores. Lo hizo dos veces, la primera refiriéndose a las redes sociales, y la segunda, dejando el campo abierto a la violencia, como en su momento lo hizo el FRG antes del Jueves Negro. Las leyes enmarcan derechos y los limitan. Zury Ríos no tiene muerta su carrera, sino solo su insistencia en ser presidenta. Tiene capacidad para convertirse por sí misma en una figura con fuerza legal.

Thelma Aldana y Sandra Torres están en el banquillo. La primera no ha demostrado capacidad política; solo legal. Su discurso es de telegrama. Sus seguidores se basan en su trabajo en la Cicig, pero conforme se conocen errores de esta entidad y de Iván Velásquez, agregado a su imposibilidad de hacer campaña, reduce el número de simpatizantes. No tiene equipo suficiente ni experimentado, y su única posibilidad es obtener el segundo lugar y lograr el voto negativo contra Torres, si participa y queda en el primer puesto. Esta última ya lo recibió abrumadoramente en las elecciones pasadas. Ambas le dan a la CC razones para hacerlas a un lado a las dos, lo cual, al analizarlo con criterio de analista y no de activista, no solo es una posibilidad, sino es positiva.

Sandra Torres está en un proceso de derrumbe. Su derrota, al verse obligada a ceder en su supuesta victoria al burlarse de la Ley de Femicidio, le afectará en el voto femenino. Su decisión de no asistir a enfrentar a la prensa la pone en una posición indefendible, como lo es también usar para sus visitas un lujoso helicóptero. Todo esto debe señalarse antes de la decisión de la CC este día. El tiempo está contra ella. Este viernes la CC cerrará el último capítulo, con el caso de Mauricio Radford, cuya presencia en las papeletas es anecdótica. Así como es el caso de Zury Ríos, puede negociar alguna cuota de poder con otro candidato, pero aceptarlo sería para este un riesgo enorme. Las elecciones guatemaltecas, otra vez, son impredecibles.