POR LA LIBERTAD

¿Quién es el responsable de la basura?

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Guatemala es uno de los países más bellos del mundo. Esta belleza de paisajes y gente contrasta con basura tirada en muchos lugares donde no debería estar. La basura es responsabilidad de cada uno.

' Si yo produzco algo y genero un desperdicio, yo soy el responsable de ese desperdicio y debo evitar tirarlo a la calle, ríos, lagos y mares.

Ramón Parellada

Al encontrar basura tirada en veredas, carreteras y caminos secundarios, pienso que todavía nos falta mucho para entender que la basura es responsabilidad de cada uno. Queremos libertad para movernos, proteger nuestras pertenencias, pero no respetamos la propiedad de los demás. Si yo llevo alimentos empacados al campo, lo debo traer de vuelta a casa y tirar la basura en el basurero. No tirarla a la orilla del camino. La basura no llega solita al camino, alguien la tiró ahí. Ese alguien ha sido irresponsable, causando un daño a otros en lugares que no les pertenecen. ¿Qué harían esas mismas personas si un desconocido llegara a su casa a tirarles su basura? Es obvio que no lo permitirían.

Traigo a colación esto porque ahora se está generalizando un tema de la responsabilidad compartida. Pienso que, como otras falsas soluciones, están tratando de quitarle la responsabilidad al verdadero culpable, para trasladársela a otro. Las empresas producen lo que la gente quiere consumir. Las personas, con sus acciones de compra le dan un voto de confianza a las empresas para que produzcan más de todo eso que demandan. Gracias a los empaques modernos y la industria alimenticia y de otros tipos, la gente puede disponer en lugares remotos de alimentos bien empacados, que no necesitan refrigeración, que están crujientes, con buen sabor y totalmente inocuos e higiénicos. Esto ha evitado enfermedades y ha permitido que casi todo tipo de alimentos se conserven mejor por más largo tiempo. Ese menor desperdicio hace que cada vez se utilice menos tierra para producir muchos de los alimentos que consumimos. También los detergentes, jabones, productos higiénicos e industriales de todo tipo llegan en empaques y envases que permiten su conservación por largo tiempo. Pero una vez el consumidor, quien es el rey en el mercado, usa esos alimentos y productos, debe deshacerse de sus empaques y basura en general. Al comprar, se ha vuelto el único dueño y responsable de ese producto y la basura que genere. No el fabricante, que ya cumplió con su función de proveer el producto que quería el consumidor.

Ahora, el consumidor debe ver qué hace con esa basura. Lo adecuado es que lo orgánico y compostable lo pueda separar de todo lo reciclable. Con lo orgánico, puede producir “compost”, que le sirve para fertilizar sus cultivos o plantas. Si no tiene nada de esto, lo puede tirar al basurero y que vaya a parar a un relleno sanitario adecuadamente montado para que funcione bien. De todo lo reciclable hay cosas que pueden reusarse antes de tirarlas al basurero y puede juntar todo el resto para venderlo a quienes lo compran y lo reciclan. Si quiere evitarse ese trabajo de acumular envases y empaques diversos, puede tirarlo al recolector de basura. En Guatemala, los recolectores de basura separan todo lo reciclable en sus camiones y antes de entrar al basurero municipal dejan el plástico, metal, vidrio y cartón en lugares donde lo juntan y lo venden a las recicladoras.

En la medida en que tengamos un mayor nivel de vida, seremos más responsables y cuidaremos mejor el medioambiente, tirando la basura en su lugar. Esto aplica para una empresa, una industria y una persona en lo individual. Si yo produzco algo y genero un desperdicio, yo soy el responsable de ese desperdicio y debo evitar tirarlo a la calle, ríos, lagos y mares. Debo ser responsable de tirarlo adecuadamente donde corresponde. Mi basura es mi responsabilidad. Y tú, ¿eres responsable de la tuya?

ESCRITO POR:

Ramón Parellada

Empresario. Catedrático universitario. Director del Centro de Estudios Económico-Sociales (CEES).