Desarrollo de país

Reactivación económica en año electoral

José Santiago Molina josesmolinam@gmail.com

Pongamos especial atención a lo que el Congreso de la República aprobó a inicios de mes con el Decreto 4-2019, Ley para la Reactivación Económica del Café, que facilita a los pequeños y medianos productores de café, tasas de interés y plazos favorables para el productor, incorpora un moderno sistema de control y fiscalización de los contribuyentes, incorpora el régimen de factura electrónica en línea y autoriza un nuevo régimen de devolución del crédito fiscal, el cual facilitará los procesos, y de esa manera la SAT devuelva los impuestos de los empresarios como la normativa lo ordena. Es una ley que quita discrecionalidad al funcionario.

En un año electoral se puede y se debe trabajar en reactivación económica. El desafortunado gobierno de jueces —asusta la inversión— sumado a los bajos precios de las materias primas en el mundo que ha tenido alto impacto en la economía de Guatemala, hace necesario que instituciones académicas, empresariales y de Gobierno busquen soluciones. El Decreto 4-2019 es el mejor ejemplo de una solución. Guatemala tiene a un joven ministro de Finanzas, que ha trabajado desde que era viceministro en la modernización de la administración pública y sabe, entre otras cosas, que si no se fomenta la producción y no se cobran impuestos no tiene el Gobierno central como trabajar adecuadamente ni como cumplir con sus obligaciones. También sabe que el IVA —caso exportador— le pertenece al empresario.

A la reforma fiscal del 2012 —mal planteada por el ministro de Finanzas Públicas de aquel entonces y modificada en el Congreso de la República en enmiendas de curul— se le debe hacer muchas correcciones. Otro ejemplo similar es la reformada Ley Electoral del 2016.

Otro tema a resolver es el de la agroindustria de carne y la agroindustria de leche. Guatemala tiene muchísima área con pastos donde se cría ganado de carne y ganado de leche. La ganadería ocupa más hectáreas que las que ocupa individualmente el café, el cardamomo, la caña de azúcar, la palma de aceite, el hule, y quizá más que la cultivada de maíz y de frijol. Se cría ganado en todos los departamentos del país. Hay ganaderos de todo tamaño. En Guatemala es casi inexistente una verdadera agroindustria de ese giro.

No hay integración vertical relevante, no hay exportación de animales vivos —vía legal—, no hay exportación ni de carne ni de leche. Los controles sanitarios y fiscales son casi nulos. La solución debe pasar por una mesa técnica que la integren representantes de la ganadería nacional —pecuaria e industria— e instituciones de Gobierno —Maga, MARN, Mineco, Salud—, para después pasar por el Congreso lo que sea necesario y por acuerdo gubernativo. Sin duda alguna, hay como trabajarlo.

Hace dos semanas se volvió mediática una visita del viceministro del Maga a Paraguay, donde se mal entendió el propósito de la visita. El Presidente de la República se reunió con algunas instituciones gremiales de la ganadería donde definieron una hoja de ruta para controlar mejor el contrabando de ganado en pie, revisar lo que se importa de carne y de leche a Guatemala y revisar que institucionalidad y qué planes son necesarios para reactivar el negocio de la ganadería; Gobierno con productores buscando soluciones.

Guatemala tiene como salir adelante, pero para eso necesita tener a los líderes positivos con visión de país trabajando los acuerdos claves, en este caso, en materia de desarrollo económico.

Los candidatos a la más alta investidura del país deben incluir en su plan de Gobierno y deben plantearle a la ciudadanía en los siguientes dos meses su plan de reactivación económica y de desarrollo económico. En mi opinión, es el tema número uno. Sin dinero en la bolsa de la ciudadanía, no se avanza.