Liberal sin neo

¿Será esta la ansiada estocada final?

Fritz Thomas fritzmthomas@gmail.com

No hay que ser simpatizante de Donald Trump para que dé pena el circo político y mediático que se desenvuelve en EE. UU. La presidenta de la Cámara de Representantes de EE. UU., Nancy Pelosi, anunció una investigación para el proceso de destitución del presidente Trump. Esto no debiera ser noticia, ya que el Partido Demócrata ha estado impulsando diferentes estrategias para tratar de retirar del poder a Trump desde el día que juró el cargo. Su culpabilidad ya fue decidida desde hace mucho y se han dedicado a buscar el delito. La mayoría de los medios de comunicación más influyentes, como el New York Times, Washington Post y CNN se sumaron a este espectáculo circense desde el inicio y han contribuido a alimentar la explosión de irracionalidad. Es una especie de suicidio institucional.

La primera ofensiva masiva contra Trump se basó en su supuesta conspiración con el gobierno ruso para “robarse” la elección en EE. UU. Usando como base una campaña negra contratada, financiada y orquestada por la campaña de Hillary Clinton —el Steele Dossier— se montó una persecución histérica hacia Trump que culminó en el nombramiento de un fiscal especial para investigar la supuesta colusión Trump-Rusia. Dos años y decenas de millones de dólares más tarde, el fiscal especial Robert Muller rindió su informe, señalando no haber encontrado evidencia de tal conspiración. Es más, hay bastante evidencia que altos funcionarios del FBI y la CIA participaron activamente en la fabricación del caso para perseguir a Trump.

Lo que no se ha investigado son los cientos de millones de dólares que empresas rusas donaron a la Fundación Clinton o los jugosos honorarios pagados a su esposo Bill para dar conferencias en Rusia, mientras ella fungía como canciller en el gobierno de Obama. Tampoco se ha investigado cómo la campaña de Hillary erogó enormes cifras para pagar a informantes de los servicio de inteligencia rusos para armar el famoso Steele Dossier para desacreditar a Trump. Hillary es intocable, a pesar de que sí hubo conspiración, fue entre su campaña política y operativos rusos.

La nueva ofensiva contra Trump es por el caso Ucrania. En una conversación telefónica, Trump le pidió al presidente de Ucrania que investigara el caso de Joe Biden y su hijo, Hunter Biden. Cuando era vicepresidente de Obama, Biden le comunicó al entonces presidente de Ucrania que le daba seis horas para despedir a su fiscal general o no autorizaría un paquete de ayuda por miles de millones de dólares. No es especulación; Biden se jacta de esta conversación en un video. Da la casualidad que el fiscal general investigaba a una empresa de gas en Ucrania que le pagaba US$50 mil mensuales a Hunter, el hijo de Biden. Por otra parte, poco después de un viaje oficial de Biden a China, en compañía de su hijo, un banco estatal de ese país invirtió US$1,500 millones en una empresa del hijo pródigo Hunter, quien no tenía experiencia alguna en inversiones. Pero todo esto no le interesa al Partido Demócrata y menos a los medios. El affaire Trump-Ucrania los tiene salivando. Pelosi anunció la investigación para desaforar a Trump, antes de haber leído la transcripción de la pecaminosa llamada telefónica.

Los líderes del Partido Demócrata han caído en la cuenta que ninguno de sus potenciales candidatos a la Presidencia para las elecciones del 2020 sería capaz de derrotar a Trump. Su único camino es desaforarlo en un juicio político. ¿Será esta la ansiada estocada final? Es probable que les salga el tiro por la culata. Da pena ver este circo político.