Hagamos la diferencia

Sería retrógado volver a la licencias de cartón

Samuel Reyes Gómez samreygo@yahoo.com

Mi primera licencia de conducir la tramité hace 33 años, recuerdo haber visto la licencia de un tío que estaba impresa en metal, la vi elegante; sin embargo, en esos años la cambiaron a un cartón corriente, donde colocaban los datos y la foto grapada a la misma. El trámite era un verdadero calvario e informal, se hacía en el edificio de la Policía Nacional sobre la 6a. avenida. Recuerdo que no hice algún examen de conducción para obtener la misma. Después que uno llenaba los requisitos solicitados, que en realidad solo eran en papel, emitían un permiso que tenía autorizada la circulación por un mes. Era un papel corriente con sellos y firmas de las autoridades de la Policía Nacional. Con mucha ilusión, cumplido el mes, me apersoné a recoger mi licencia, recuerdo que las encargadas buscaron en archivos metálicos oxidados durante varios minutos, luego de los que regresaron a indicarme que mi licencia aún no estaba lista. Me colocaron otro sello que extendía el permiso para conducir por otro mes más. Volví al mes y ocurrió exactamente lo mismo. Fueron cinco viajes similares, para finalmente obtener mi licencia de cartón, la que no fue de mi agrado, pues no tenía la elegancia de la que le había visto a mi tío. A estas alturas el permiso impreso en papel estaba borroso, ilegible, sucio, con múltiples reparaciones con tape, y yo estaba preocupado de que no soportaría otro sello más. Así que, aunque no fue de mi agrado, tenía ya mi primera licencia de conducir, después de un calvario en ir y venir, haciendo largas colas, con malos tratos de parte del personal, a pesar de que el costo de la misma era bajo, lo invertido en tiempo, desgaste psicológico, combustible y parqueo era sumamente alto. Los jóvenes deberían conversar sobre esto con sus padres para conocer de primera mano esta historia, para buscar no repetirla.

Luego, el proceso fue adjudicado a Maycom, empresa que hizo una verdadera reingeniería del mismo. El trámite ahora es menos complicado y eficiente. La renovación de la licencia lleva, en la mayoría de los casos, menos de una hora, y los servicios se han extendido fuera de la ciudad capital. Aunque el costo es más elevado, en realidad sale más económico, al compararlo con los gastos en que se incurría en el pasado. Los que recordamos como era el trámite en la Policía Nacional no queremos volverlo a vivir otra vez. Regresar a las licencias de cartón, a las largas filas e ineficientes procesos, es retrógrado. Pensar en la autorización únicamente con el certificado otorgado por el director de Tránsito, es inaudito.

Seguramente detrás de todo esto hay intereses oscuros, pues la empresa que licitó quedó fuera del concurso por colocar como beneficiario del seguro de garantía al Departamento de Tránsito y no a la Dirección General de la Policía Nacional Civil, en realidad es un error que no es de fondo, al que pudo buscársele la salida legal. Pareciera que las bases fueron diseñadas con el propósito de dejarla descalificada. Lo cierto es que el contrato vence el 31 de diciembre y el futuro es incierto, pues nadie quiere asumir responsabilidades al respecto. Por un lado, existe la cláusula de que mientras no exista un emisor, Maycom debería hacerlo. Por otro lado, la Ley de Contrataciones prohíbe una extensión más, pues ya hubo una anterior, por lo que, el Departamento de Tránsito debe asumir la responsabilidad de la emisión a partir del 1 de enero. Regresaremos a la época de los Picapiedra, mientras alguien estará saboreando y preparándose para quedarse con ese jugoso contrato, que buenos dividendos le dejará. ¡Yo me opongo a esto! ¿Quiénes más?