La buena noticia

Solidaridad entre los pobres para enfrentar el hambre

Víctor Manuel Ruano pvictorr@hotmail.com

Con el capítulo 13 del Evangelio de Mateo, las comunidades quedaron muy animadas escuchando las parábolas e implicadas en las tareas del reino, que es el proyecto de Dios para un mundo más solidario e incluyente que se abre a la Trascendencia. A partir de mañana entran al capítulo 14, con el relato donde Jesús alimenta a una muchedumbre de hombres, mujeres y niños, y hasta sobra comida, para mostrar que cuando los pobres comparten sus “cinco panes con dos pescados” en la dinámica del evangelio, que es el seguimiento de Jesús, sí es posible que nadie pase ni muera de hambre. Expulsarlos para que vayan a “comprarlo” no es la solución.

La gente quedó encantada con su modo de enseñar, planteando un nuevo estilo de vida, que despertó las ganas de seguir luchando en medio de aquellas condiciones tan duras generadas por el sistema sociopolítico perverso de Herodes y el sistema religioso deshumanizante del templo judío.

En seguida Jesús abandona el lago de Galilea, donde ha estado rodeado de pescadores y campesinos, y se dirige a su pueblo de Nazaret, donde no es bien recibido. Se da un manto de incredulidad y desconfianza hacia lo que hace y dice. La dimensión profética de su misión es cuestionada.

Poco tiempo después se entera del asesinato de Juan el Bautista de parte del régimen opresor de Herodes. Esto lo impacta profundamente, tanto que toma una barca y se va a “un lugar apartado y solitario”, muy conmovido y dolido, pero también para hacer discernimiento de coyuntura, porque siempre que matan a alguien provoca una fuerte conmoción familiar y social.

De eso somos testigos en este país, más aún si se trata de una persona que destaca por hacer el bien de manera honrada y limpia en su comunidad, como sucedió con muchos laicos o con el beato Stanley Rother en Santiago Atitlán. Lo mismo sucede con la criminalización que hoy se hace de líderes comunitarios que velan por los derechos humanos y por la defensa de la creación.

Juan Bautista fue referencia clave para Jesús y las comunidades de aquella época en la lucha por una vida digna, que el sistema de Herodes impedía con sus estrategias de terror. Jesús asume su legado y lo lleva a plenitud. El proyecto de Dios no se detiene.

La gente a pie sigue a Jesús y le sale adelante, desde su dolor, entiende el dolor de ellos, se “compadece” y comienza a devolverles el sentido de la vida, sanando sus heridas, curándolos de sus males y, sobre todo, poniéndolos de pie para que vivan con dignidad y responsabilidad.

El relato muestra la urgente necesidad de que en el mundo no haya hambre, sino alimento para todos y hasta de sobra. Pero con el coronavirus y las dinámicas de corrupción existentes nos viene la pandemia del hambre. Según la ONU, “si no se toman medidas, 10 millones de personas más podrían ser empujadas a la pobreza y el hambre en 11 países de América Latina”, entre ellos Guatemala.

El Corredor Seco es una zona donde hay hambre, desnutrición y pobreza. La Iglesia, al estar impulsando en esta región el proyecto “Misión Popular al estilo de Jesús”, asume el mandato de Jesús, “denles ustedes de comer”, por eso promueve el desarrollo humano y social, motivando un gran movimiento de solidaridad entre los pobres.

Con ese mandato se apunta a una nueva solidaridad, no para fortalecer el paternalismo de la clase patronal de este país, ni de un gobierno autoritario, igual que los anteriores, que quiere súbditos y no ciudadanos que exijan “techo, tierra y trabajo”. Los pobres deben sentarse a la mesa de la fraternidad y de la igualdad donde ningún guatemalteco muera de hambre.