Catalejo

Sorpresas de los ingresos de funcionarios públicos

¿Quién decide la suma de semejantes sueldos?

Guatemala es un país donde las sorpresas están a la orden del día y uno de los lugares donde son más numerosas es la nómina de ingresos de los funcionarios públicos. Recibí un mensaje del grupo “ojo con mi pisto” y se me ocurrió hacer algunas comparaciones sobre los ingresos del Organismo Ejecutivo, los alcaldes del departamento de Guatemala y los diputados del Congreso de la República. Los resultados obtenidos sirven para entender la razón del interés de tantos ciudadanos para sacrificarse por la patria al ingresar al sector público de alto nivel, sobre todo cuando se comparan sus ingresos con los del sector privado, sobre todo de nivel mediano, quienes tienen un horario oficial de ocho horas, aumentado si se trata de pequeños empresarios.

El despilfarro del dinero de los impuestos en sueldos burocráticos exagerados necesita ser eliminado lo antes posible.

Expresado en quetzales, la vicepresidenta del país ocupa el primer lugar, con 136,412 mensuales; 2) el alcalde de Mixco, 107,825; 3) el de Chinautla, con 104,250; 4) San Miguel Petapa, 102,000; 5) presidente, 100,855, el mejor pagado de Centroamérica; 6) Villa Canales, 95,250; 7) Santa Catarina Pinula, 81,725; 8) Fraijanes, 79,788; 9) Villa Nueva, 75,750; 10) San Juan Sacatepéquez, 74,500; 11) San José Pinula, 73,537; 12) diputados, 66,300; 13) San José del Golfo, 60,760; 14) Guatemala, 60,725; 15), Palencia, 57,750; 16) San Pedro Ayampuc, 44,375; 17) San Raymundo, 42,550; 18) Amatitlán, 39,500; 19) San Pedro Sacatepéquez 34,991; y 20) Chuarrancho, 25,736.

En otras palabras, el orden descendente de ingresos no guarda la necesaria lógica. La vicepresidenta supera en sueldo al presidente; y los cinco alcaldes mejor pagados tienen más ingresos presidenciales. Es una curiosidad, como mínimo, por no decir un ridículo, sobre todo porque si bien son los poseedores de mayor población por estar cerca de la capital y en algunos casos sin separación geográfica de la misma. El significado de esos sueldos se entiende mejor con una simple pregunta: cuántos trabajadores tienen ingresos por esas cantidades y cuál cuando uno se pregunta cuál es el porcentaje de ellos en la masa laboral del departamento de Guatemala. Se trata de una muestra para poder imaginar esas cifras dentro del resto de departamentos.

¿Quién decide la suma de semejantes sueldos?, es otra pregunta fundamental. En el caso de los diputados, ellos mismos votan por beneficiarse y con ello se convierten en juez y jurado. Queda claro entonces: los sueldos de estos servidores públicos equivalen o son superiores a los de países con mayor potencia económica y por ello la diferencia o la brecha de ingresos entre los sueldos promedios con dichos países se amplia cada vez más y para colmo el servicio recibido por los ciudadanos de ninguna manera justifica esos ingresos. Son sueldos de personas con estudios y experiencia en determinados temas y con toda claridad se trata de un imperdonable abuso de las atribuciones, derechos y posibilidades de acción de los integrantes de una burocracia no preparada ni con experiencia, sino solo ansiosa de cambio de estatus.

Es necesario dejar claro: estas informaciones no son producto de envidia, sino del deseo de señalar esa separación de tantas malas consecuencias, entre ellas el ansia de ocupar esos puestos y de obtener beneficios no justificados. La calidad de caro, de precio justo o barato depende también del ingreso mensual de quien critica. Un sueldo de 60 mil quetzales o más para las acciones incluidas en las tareas, convierten en caros a esos sueldos. Obviamente, es necesario realizar todos los análisis previos para los ajustes salariales en base precisamente de eso, e incluir a todos los municipios del país. Es parte del orden urgentemente necesitado para evitar lo más posible el despilfarro y de ver a los fondos públicos como un barril sin fondo, cuya existencia tiene el fin de beneficiar a una élite de gente aprovechada e irresponsable.

ESCRITO POR:

Mario Antonio Sandoval

Periodista desde 1966. Presidente de Guatevisión. Catedrático de Ética y de Redacción Periodística en las universidades Landívar, San Carlos de Guatemala y Francisco Marroquín. Exdirector de la Academia Guatemalteca de la Lengua.

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