Liberal sin neo

Tres días con novedad

Fritz Thomas fritzmthomas@gmail.com

La historia se desenvuelve con diferente ritmo y compás, como el mar, contrastando tiempos de calma con otros de fuertes oleajes. El inicio de septiembre ha traído una ráfaga de eventos que dan acento al vaivén social; el domingo primero, el obispo Álvaro Ramazzini fue nombrado cardenal por el papa Francisco; el lunes dos, temprano por la mañana, se efectuó la captura de Sandra Torres y, el martes tres, se retiró oficialmente la Cicig de Guatemala. Tres sucesos de alto impacto para el país.

Solo puede especularse como se aprecia desde Roma la designación de Álvaro Ramazzini para tomar una silla en la corte de nobleza de la Iglesia Católica, haciéndolo parte de su máximo cuerpo colegiado y elevando su capacidad de influencia nacional e internacionalmente. No sé si el mensaje es claro o desconcertante.

En Guatemala no se conoce al obispo Ramazzini como líder espiritual y autoridad moral, sino como activista político y artífice de la conflictividad social. Su postura de privilegiar a los pobres se expresa, implícita o explícitamente con su trayectoria, desde la perspectiva de la teología de la liberación, la cruz y sotana entrelazada con la doctrina de lucha de clases y la cosmovisión de explotador y explotado como rasgo dominante de la dinámica social. Es un cura con agenda política y posición ideológica. En tal virtud, la industria del conflicto celebrará su nombramiento como cardenal mientras otros verán con preocupación un potencial fortalecimiento del arsenal de la conflictividad.

Creo que fue un error la forma en la que se efectuó la captura de Sandra Torres, un vergonzoso espectáculo mediático. Presintiendo lo inevitable, ella ya se había puesto a disposición de los tribunales y entregado su pasaporte; correspondía citarla para que se presentara. Digo que fue un error porque a ojos del mundo se presta a la interpretación de revanchismo político la forma en que fue capturada la candidata que perdió las elecciones. En cuanto al fondo, ya era hora que enfrentara la justicia, mucho tardó. Solo confirma que en este cuento hay muchos gatos encerrados.

¿Qué hubiera pasado si Sandra Torres resultara ganadora en la elección? Judicialmente será un caso muy complicado, dado que hay temas de retroactividad de la ley y que los hechos materiales ya fueron juzgados. Alguna evidencia descansa en las escuchas telefónicas que delatan intenciones, pero no hechos. De ninguna manera defiendo a Sandra Torres, pero creo que desde el punto de vista procesal el caso tiene serias debilidades, se arrastrará interminablemente y una eventual condena quizás no esté bien cimentada en la ley. La probable clausura de la UNE alterará dramáticamente la correlación de fuerzas en el Congreso, que bien o mal, fue lo que eligieron los guatemaltecos con su voto. El efecto material es que medidas administrativas del TSE podrían cambiar el resultado de las elecciones.

El fin de la Cicig en Guatemala también provoca lágrimas y aplausos. No hay duda que Velásquez tuvo buen arranque y casi toda Guatemala celebró cuando se desenmascaró la profunda corrupción incrustada en el gobierno y se demostró como Otto Pérez y Roxana Baldetti habían perfeccionado la tecnología del despojo. Con el tiempo, la Cicig y Velásquez se descarrilaron, convirtiéndose en actores políticos que escogían ganadores y perdedores y querían moldear las instituciones a sus propias ideas. El poder lo corrompió con esa fatal arrogancia de creerse dueño de la verdad, de tal suerte que su capacidad para destruir superó su capacidad para crear. Ojalá se aprenda de estos 12 años, de lo bueno y lo malo.