Catalejo

TSE inicia tarea de tiempo impredecible

Mario Antonio Sandoval

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El Tribunal Supremo Electoral comenzará hoy la anunciada tarea de revisar una por una las 105,000 actas de las mesas electorales de los comicios realizados hace apenas una semana, tiempo durante el cual las dudas y sinsabores ciudadanos por la serie de errores cometidos provocaron una explicable reacción, negativa, generalizada. Ese trabajo reviste una gran dificultad, porque en efecto es complicado, pero además porque los representantes de los partidos dejados fuera en las cifras oficiales harán su mayor esfuerzo por agregar más desconfianza a una institución efectivamente colocada en una situación de credibilidad precaria, ahora a la defensiva.

Un muy estimado amigo tiene esta idea: el TSE nombra a las juntas electorales departamentales, estas a las juntas electorales municipales, las cuales escogen a las juntas receptoras de votos, y fue aquí donde los ciudadanos voluntarios cometieron los errores en las sumas. En conclusión, dice, al TSE solo se le puede atribuir el error de no haber entrenado bien a los digitadores, lo cual es responsabilidad del departamento de informática. Aunque no lo señala expresamente, el TSE solo tiene culpa en esto último, porque “la arquitectura del proceso electoral descansa en los hombros de los guatemaltecos”. Sinceramente, no puedo compartir ese criterio. Cualquier autoridad tiene la responsabilidad de un error o dolo, aunque no tenga la culpabilidad.

Si ese criterio se aplica en otras situaciones, serían los enfermeros, no los directores de los hospitales, quienes merecerían castigo. Lo mismo en el caso de los militares: los responsables y culpables serían los soldados, no los generales. Pero en todo caso, es otra la tarea importante en este momento: vigilar con cuidado desde fuera las acciones realizadas por el TSE y sobre todo apoyarlo cuando ocurra un hecho evidente: no serán suficientes dos días para realizar las revisiones, y por ello haber marcado una cantidad de tiempo específica es un nuevo error; la promesa debería haberse hecho respecto del tiempo mínimo necesario para borrar toda sombra de alguna sospecha válida. El viejo dicho de “despacio, que llevo prisa” tiene plena validez.

Creo necesario señalar algo: las elecciones no van a repetirse, aunque los seis meses faltantes al 14 de enero del 2020 otorgarían el tiempo suficiente para nuevos comicios de primera y segunda vuelta. Pero no ocurrirá, porque desde el viernes se conoció algo obvio: la UNE y Vamos se opondrán, y desde el viernes se filtró el rumor de un acuerdo tras bambalinas entre la dirigencia del partido verde con la actual directiva del cuestionado Congreso, con el argumento de preferir un gobierno presidido por Sandra Torres y no otro encabezado por Giammattei, famoso por ser díscolo, irascible e indisciplinado. Por ello, el Congreso mantendrá su actitud pasiva, con la equivocada idea de lograr controlar en esa forma el avance de criterios políticos y económicos cercanos al “neosocialismo” actual latinoamericano.

Es fundamental convencer a los ciudadanos de participar en los próximos comicios. La ausencia de las urnas es un voto para la UNE. Esto debe ser recordado por los votantes, quienes por desgracia se ven nuevamente obligados a votar en contra de alguien, no a favor del otro. Por ahora, vale la pena repetir en lo urgente, es decir, en eliminar las dudas acerca de la tarea del TSE. Sus integrantes necesitan convencerse del nivel de importancia de su tarea, por muchas razones, pero en especial porque los votantes entre 18 y 35 años estuvieron muy ausentes de las urnas, y en miles de casos no se molestaron siquiera en recoger el DPI, necesario para votar. Esto comprueba el desapego, la desconfianza, el desinterés y sobre todo la ignorancia de los efectos de esa actitud para el futuro inmediato, mediato y largo plazo de Guatemala.