Economía para todos

Ubico fue recibido con corridas bancarias

José Molina Calderón josemolina@live.com

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La Junta Directiva del Partido Liberal Progresista publicó el libro Seis años de gobierno presidido por el general Jorge Ubico (1931 a 1936). Trata de las medidas bancarias después de la Gran Depresión. Es una referencia a las decisiones de las autoridades bancarias para combatir los efectos económicos de la pandemia del coronavirus. A continuación, un extracto del mismo.

Los bancos que lograron llegar a la Gran Depresión en 1929, ya sea operando o estando intervenidos, al llegar a la Presidencia Jorge Ubico, en 1931, se enfrentaron a decisiones drásticas.

Los bancos se encontraron sin efectivo, lo que se denomina iliquidez. Además, hubo congelamiento de cartera, lo que significa que los créditos nuevos fueron de poca monta, y hubo una suspensión de pagos generalizada por parte de quienes habían asumido créditos, por las circunstancias adversas en el engranaje bancario.

Dados los problemas económicos originados por la Gran Depresión, hubo retiros masivos de los depósitos. Esto se vio en varios bancos, y se formaban grandes colas de los interesados en retirar los depósitos.

Un testigo de la época fue el historiador económico Valentín Solórzano Fernández, quien siendo niño lo observó una tarde, que fue el 14 o 15 de enero de 1931, un mes antes de que Jorge Ubico asumiera la Presidencia, hace un relato indicando que al salir del colegio La Preparatoria donde estudiaba, vio con sorpresa una larga fila de personas que se iniciaba en las puertas de un prestigiado banco y subía por toda la 12 calle hasta la 6a. avenida. En el camino hacia su casa, encontró otra cola similar que se iniciaba en la 7a. avenida y 9a. calle y ascendía hasta las puertas del Anglo South American Bank, y una similar que terminaba en las oficinas del Pacific Bank & Trust Co., que tenía su sede en lo que fueron más adelante las oficinas del Banco del Agro y al lado del Hotel Pan American. Agrega que el pánico se había apoderado de los guatemaltecos, y todos corrían presurosos a retirar sus depósitos monetarios en las dos agencias bancarias extranjeras mencionadas y a un sólido banco fundado por J. Rufino Barrios en 1881, que aunque no da el nombre, se entiende que es el Banco de Occidente. A las 6 de la tarde de ese día, los dos bancos extranjeros habían dejado de efectuar pagos, declarándose en quiebra, y el banco guatemalteco cerró sus ventanillas.

Señala Solórzano Fernández que el ahora identificado como Banco de Occidente, esa tarde, tuvo que cerrar sus ventanillas y suspender sus pagos. Recuerda que esa noche fueron con su señora madre a visitar a don Francisco Camey, gerente de esa institución bancaria, en donde su familia tenía un fuerte depósito, y don Francisco no salía de su estupor de lo que estaba pasando, ya que el banco era probablemente el más sólido de los bancos privados del país. Se lamenta este testigo de que el Banco Central de Guatemala no hubiera asistido al Banco de Occidente.

El Banco Central de Guatemala ya había prestado auxilio a algunas instituciones, y el presidente Ubico, ya ejerciendo el cargo, dispuso concentrar en un solo organismo la dirección de los bancos en Guatemala, denominado Directorio General de Bancos, dirigido por el secretario de Hacienda y Crédito Público, y del cual formaban parte las instituciones bancarias que no estuvieran intervenidas ni con problemas financieros.

Las políticas económicas de 50 presidentes de Guatemala (1821-2021), libro de mi autoría, ilustra lo que hicieron los mandatarios en 200 años.