La buena noticia

Un discurso revelador

Víctor Manuel Ruano pvictorr@hotmail.com

El señor Morales en la 74 Asamblea de las Naciones Unidas desarrolló su discurso, en un tono sobreactuado al estilo de la República de los Cocos; además, cargado de odio y de medias verdades, como lo hace cuando ataca como joven resentido al procurador de los Derechos Humanos, a la Corte de Constitucionalidad y a las organizaciones sociales. Su contenido fue irrelevante para la comunidad internacional, pues careció de la estatura de un estadista, y fue tedioso para los guatemaltecos, pues es más de lo mismo de un gobierno que carece de credibilidad por mediocre y corrupto.

Tanto la forma como el fondo de ese discurso fueron bochornosos para los guatemaltecos. Nos puso en vergüenza con la comunidad internacional, mostrándose como malagradecido; además, como un títere de la corrupta clase política, cuyo foco de podredumbre está en el Congreso y en la élite económica que negocia a costillas del Estado, también se reveló como defensor de los recluidos en Mariscal Zavala.

El pueblo ya no confía en él, lo ve encerrado en su propio laberinto, rodeado de una rosca de militares implicados en masacres y tierra arrasada durante el conflicto armado interno y respaldado por el sector empresarial agrupado en el Cacif, quienes no miran más allá de su narices. Aplauden sus desbarajustes como gobernante miembros de sectas protestantes y más de algún eclesiástico despistado y trepa.

Las falacias que articularon su discurso lo describen en su visión alejada de la realidad que vivimos. Habló de las biobardas que va a patentar, “pero dejó fuera temas clave como minería, incendios forestales o asesinatos de ambientalistas”. (Nómada, 27 de sep. 2019)

Exigió la “cultura del respeto hacia a las decisiones soberanas de los estados”, pero ha sido un patán ante la comunidad internacional que nos ha brindado su apoyo económico y solidaridad para consolidar la paz, alcanzar la justicia y promover el desarrollo en el país, particularmente ese grupo de países donantes, 13 en total, que financiaron el proyecto Cicig, como Suecia, España, Francia, Alemania, Suiza, Reino Unido y Canadá, entre otros.

El presidente y su pacto de corruptos son quienes han polarizado la sociedad guatemalteca y no la Secretaría General de la ONU ni mucho menos la Cicig, que con el trabajo de la Feci destaparon la cloaca de corrupción en que ha vivido la clase política, empezando por el partido que lo llevó a la Presidencia.

Su gobierno puso “en riesgo la paz social” y llevó al caos a la nación entera, con su manera errada de gobernar. Es un gobierno aliado de corruptos que se empeña a toda costa en mantener este régimen nefasto de impunidad. Son ellos los que han politizado la justicia para defender sus negocios. Han judicializado la política para conservar el régimen de impunidad. Ellos son el principal obstáculo para llegar a ser una nación libre, soberana e independiente.

Lamentablemente su discurso fue “desafortunado e inadmisible”, como lo señalaron un cualificado grupo de excancilleres y exembajadores, que destacan por su experiencia y conocimientos en el servicio diplomático, que en nada se comparan ante la mediocridad de la actual canciller. Los conceptos vertidos por el señor Morales con el afán de justificar sus acciones ante la comunidad internacional lo describen en su mediocridad y en lo nefasto que ha sido para el país.

Si el Ministerio Público deja de ser “vigilante” y realiza la persecución penal con apego a la ley, el equipo de gobierno completo, comenzando por el señor Morales debería ser investigado, al igual que muchos diputados. Hicieron de su gobierno “una estructura criminal” porque se pusieron al servicio de los corruptos.